Y el Trinche fue 09 diciembre, 2011 - 20:11

No espero que nadie se lea este ladrillo si no le gusta el fútbol, o si no disfruta con las leyendas. Será duro, aviso. Pero empecemos por el principio.

En el principio, fue Gaby.

Gaby Ruiz, no podía ser otro. Hará algo más de un año, me dijo: “En Argentina hablan de un futbolista que, dicen algunos, fue mejor que Maradona, pero que casi no jugó en Primera”.  “¿Te acuerdas del nombre?”. “Un nombre raro, un apellido del este. Algo parecido a Carlovich”.

Recuerdo que cada uno por nuestro lado nos pusimos a buscar en Internet. Al rato, estábamos hablando del Trinche. De que probablemente no habría imágenes suyas golpeando una pelota. De que José Pekerman lo había incluido en su alineación ideal de todos los tiempos. De que quienes lo habían visto jugar hablaban maravillas. “El tema es tuyo, Gaby. ¿Lo harás para Fiebre Maldini?”, pregunté. Además de sabio, elegante, Ruiz me dijo que lo encontraba más un asunto para Informe Robinson, y que él tendría complicado dedicar los días en Argentina que el reportaje demandaba.

“¿Quién me dio la noticia?... un fiel amigo. Me hacía un gran favor, le di las gracias” (Gustavo Adolfo Bécquer).

Gasté un par de días en acumular información sobre Carlovich. Encontré algún trabajo en youtube de unos estudiantes de comunicación audiovisual argentinos, varios artículos en Internet. Poco más. Surgieron otros asuntos, otros reportajes. Y todo lo reunido sobre el Trinche Carlovich pasó a dormir el sueño de los justos en ese limbo que es la carpeta “Mis documentos”.  

Pero el nombre quedó enquistado en mi cabeza. Llegó el verano, llegaron más reportajes, Karpov y Kasparov en Moscú, Fernando Llorente en India... Y llegó también, más tarde, ese instante en el que varias de las cosas que tienes entre manos se escurren entre los dedos. En que escasean los temas. Y entonces, ese momento de fugaz lucidez en el que otra vez el nombre asoma, gambeteando: ¡Carlovich! Y el pensar: en épocas de crisis a las que nadie somos ajenos, ¿está justificado un viaje a Argentina para hablar de un tipo al que casi nadie conoce?

Tragué saliva, y empecé a moverme. A través del compañero de Rosario Hernán Amez, que también había colaborado con Gaby Ruiz para el Informe Robinson de los orígenes de Messi (hijo del histórico periodista deportivo argentino Eduardo de Paz), conseguimos contactar con el Trinche. La primera impresión fue la de que habíamos dado con un tipo más que tranquilo, que casi ni se inmutó al enterarse de que una televisión de España pretendía hacerle un reportaje. “Sí, está bien, bárbaro. Este es mi número, llámenme más adelante”.

Seguimos indagando en la historia del Trinche. Dos personajes nos parecieron fundamentales: dos ex seleccionadores argentinos, dos nombres legendarios de los que había leído enormes elogios sobre el Trinche. Para dar con César Luis Menotti, fue fundamental mi compañero Luis Miguel Hinojal. A cambio, Luismi, el español más argentino del que se ha tenido noticia, se aseguró de que la entrevista sería extensa (faltaría más, sentarse ante Menotti y preguntarle solo por Carlovich, ¿estamos locos, carajo?). De la conversación telefónica con Pekerman, cuando por fin le localizamos, recuerdo su extrañeza y su alegría mezcladas por el hecho de que alguien desde España le preguntase por Carlovich: “Será un placer recibirles”. A ellos se sumaron Valdano y Bielsa, por rosarinos y  por contemporáneos de nuestra leyenda. Con el primero, tan amable como siempre, no hubo problema. Gracias, Jorge. Con el segundo, otro mito a la altura del Trinche, hubo todas las dificultades que imaginábamos. Pero insistiremos.

Surgieron más nombres. Como Aldo Poy, popular por su gol de palomita con Rosario Central a Newell’s, cuya historia había leído en un inolvidable cuento del rosarino “Negro” Fontanarrosa. Como Carlos Aimar, el técnico de los golpes en el pecho con Logroñés o Celta. O como Mario Killer, lateral pelirrojo que había jugado en España con el Sporting y el Betis. Todos habían coincidido con él en Central, y habían disputado el famoso partido que midió a la selección argentina con un combinado de Rosario antes del Mundial 74. Siempre con Hernán como ayuda, todos dieron su ok a la entrevista. Otros nombres se pusieron sobre la mesa: Kempes o Quique Wolff también habían jugado el memorable partido. A esas alturas, ya sabía que el reportaje iba a ser. Y el reportaje FUE.

Fue un placer hablar por teléfono con Kempes, y que nos dijera que conocía el programa y que estaría encantado de que le entrevistáramos. Su trabajo para la ESPN en Estados Unidos impidió un encuentro que sí se produjo con otra estrella de la cadena, Quique Wolff, cuya foto debería aparecer en el diccionario RAE junto a la definición de caballero. Delicioso escucharle hablar de Bernabéu, de Juanito Gómez, de Messi.

Pisar la sede de El Gráfico, rebuscar entre sus tomos llenos de polvo, repasar viejas portadas, escarbar en busca de “notas” y fotos de Carlovich... aquello apestaba a fútbol por todas partes. Para alguien que adora este juego, la visita a una de las revistas más míticas de siempre, con la desinteresada compañía y ayuda de su redactor estrella, Diego Borinsky, fue toda una bendición.

Encontrarse con alguien tan cálido como Carlos Aimar y, tomando un café, recordar su etapa de futbolista, oírle hablar de cómo conoció a su ya fallecida esposa, charlar de sus hijos, del Logroñés, el Celta, de su falso infarto dirigiendo al Leganés en un partido copero contra el Madrid... aquello fue entrañable. El Cai, puro fútbol.

Fue grandioso conocer las entrañas del estadio de Argentinos Juniors, ahora llamado Diego Armando Maradona, guiados por José Pekerman, hidalgo argentino, que aguantó casi una hora de nuestro retraso, causado por problemas de tráfico. Cruzar el túnel que atravesó el 10 el día de su debut, y conocer el museo regentado y sufragado por los propios seguidores de ese enorme vivero de futbolistas que ha sido y será Argentinos Juniors. Gracias, señor Pekerman.

Imagínense saliendo cargados con todo el equipo (cámara, luces, trípode, bolsas... ¡acción!) de un ascensor en el edificio de la oficina porteña de César Luis Menotti, y que él les esté esperando en la puerta con los brazos abiertos literalmente, al grito de: “¿Dónde están los españoles pelotudos que vienen a preguntarme por Carlovich?”. Pues sí. Fue tremendo. Y fue un alivio reconocer a todos los personajes que aparecían en las fotos que adornaban su despacho. Porque esa (bendito Alain Giresse) fue la forma de superar el examen del Flaco antes de empezar una entrevista que se alargó por más de una hora. Para un mitómano futbolero, poder ver con Menotti el final del Granada-Barcelona, charlar antes y después de la entrevista sobre su Barça y Maradona, sobre Pelé...  eso, señores, no hay dinero que lo pague. Gracias Luismi, gracias Fernando Signorini.

Fue una suerte conocer a los compañeros de Radio Cooperativa, en Buenos Aires, con Jordan Gallichio a la cabeza, otro amigo de Hernán que pasó a serlo mío, y que me habló de un actor “fanático de Carlovich”, Darío Grandinetti. A esa suerte se le sumó la de poder hablar con Grandinetti, y que él conservara fresco el recuerdo de aquel futbolista que había vivido tan cerca de la casa de su familia. Atravesar la puerta del café El Cairo junto a Grandinetti y llegarse hasta la mesa que ocupara Fontanarrosa... ¿puede haber algo más rosarino?

Reunir a los que habían sido arietes rivales en Rosario Central y Newell’s, Aldo Poy y Alfredo Obberti, en la sala de fiestas del primero, y verlos abrazarse y recordar anécdotas, fue una grata sorpresa. Fue un gustazo que se sumara a ellos Mario Killer, y saber que aún se encuentra cuando puede con Gordillo, Cardeñosa o Benítez para recordar viejos tiempos en verdiblanco. Que montó una sidrería en Gijón, que conserva su amistad con Enzo Ferrero, y que ahora conduce un taxi para alimentar a una prole numerosa, parte de la cual aún vive en España. Poy, Killer y Obberti me recordaron que futbolistas que casi llegaron a odiarse en su etapa en el césped, pueden alimentar una amistad cuando el vestuario se abandona para siempre.

Hermoso fue poder conversar con Juan Carlos Montes, ex entrenador de Argentinos Juniors y Newell’s Old Boys, donde hizo debutar a Diego Maradona y Jorge Valdano, respectivamente. Montes acababa de salir del hospital, donde le habían intervenido durante casi diez horas por problemas respiratorios la semana anterior. Su mujer nos detuvo cuando el propio Montes nos llevaba a visitar el estadio Marcelo Bielsa, cancha “leprosa”, y le reprendió por su atrevimiento: “¡No podés salir a la calle!”. Verle recuperado, oírle hablar con entusiasmo de Diego, del debut de Valdano con la albiceleste de Menotti, de los duelos Central-Newell’s... Historia viva del fútbol argentino. Pendiente queda una pieza sobre el debut de Maradona y cómo la recuerda el gran Montes.

Y Carlovich... el primer encuentro con el Trinche, la cadera ladeada en la puerta del club en el que días más tarde grabaríamos la cena con sus amigos... aquello fue inolvidable. ¡Joder, yo estaba nervioso! Su humildad, su sonrisa que se elevó a risa cuando le preguntamos por la pesca, su forma de evadir ciertas preguntas... Carlovich fue el gato de Chesire cuando futbolista por su forma de desaparecerse, y lo es ahora por esa sonrisa de la que se vale para hacerte la gambeta. Alguien de quien me guardaré muchas de las cosas que me dijo por teléfono y en persona, que terminó de quebrarse cuando se imaginó otra vez golpeando a la pelota y aclamado por la grada. Gracias Trinche, gracias “negro” Sullivan, gracias doctor Quinto Pagés. Gracias, muchachos de Central Córdoba. Me quedo con el afecto de Carlovich, esa leyenda con patas, en nuestra despedida, y le tomo la palabra sobre un futuro reencuentro, esta vez en Mendoza.

Fue un gustazo, como siempre, trabajar con el mejor cámara que conozco, Adolpho Cañadas, y montar el vídeo con un realizador del talento y la implicación de Edgar Delgado. Ha sido un gran parto para los dos, y aunque todo es mejorable, después del agotador esfuerzo (no es broma), nos damos por satisfechos. Y esta vez, con la ayuda del compañero Hernán Amez, inacabable conversador, inenarrables sus anécdotas sobre el club de los cornudos. Gracias a él, y a Julio Maldonado, sí, el gran Maldini, por su interés y su ayuda para localizar imágenes antiguas. ¡Bacalá!

La historia no acaba aquí. Me queda, nos queda pendiente, un encuentro con un carlovichista al que pisamos el tema para un documental, y su círculo de amigos trinchistas. Esperemos compensar de alguna forma el berrinche al señor Antonio Pacheco. De momento, esto a mí me ha servido para conocer su recomendable e hilarante blog, http://estoesunajena.blogspot.com  ¡Menuda jena!

Perdón por el tostón. Perdón por no haberlo escrito antes, pero no he tenido tiempo (sí, ese especial de Barcelona 92). Larga vida a Carlovich, al fútbol, al potrero y a las leyendas. Y que todas las noches siga jugando el Trinche. Ale. ¡Ya está!

Raúl Román

Fútbol: Un refugio en el recuerdo (cómo se hizo) 17 noviembre, 2011 - 21:57

Dos avisos para navegantes antes de nada.

1º) Ésta es la historia que más me ha comprometido personalmente desde que empecé en el plus junto a la de Iñaki Ochoa de Olza, el especial ‘Campeones del Mundo’ y el docu de España 82, sin demérito de ninguna otra. Y eso aquí se acabará notando, lo quiera yo o no.

2º) Quien no haya visto el docu lo tendrá muy complicado para seguir el hilo del post. Quien lo haya visto (y le haya gustado) tal vez encuentre cosas de su interés.

El reconocimiento

A Juan Porres, maestro realizador, genio y compañero de viaje en esta historia: hay tanto suyo aquí dentro que podría escribir su propio post. Y Adolfo Canhadas: nuestros mejores ojos de siempre. Nuestra imagen de toda la vida.

La idea

A comienzos de 2011 el programa Trans World Sport -que en España emite Canal Plus- informó sobre una iniciativa de la Universidad de Edimburgo y la Federación escocesa de fútbol para estimular el recuerdo a viejos futboleros con alzheimer. La acción consistió en una serie de visitas organizadas al estadio de Hampden Park en Glasgow, pero todo quedó en una breve reseña o más bien un filón por explotar, pensó un servidor.

Salamanca: donde todo empezó

Tener al lado a Luis Fermoso es una suerte de por sí y más en este caso. Luis, charro de pro, organizó una reunión en el CRE –Centro de referencia estatal de atención a personas con alzheimer- de Salamanca (allá por mayo), que sirvió para abrirnos las puertas del centro. Fue en aquella visita cuando conocimos a nuestros primeros personajes: Fidel y Magdalena.

Fidel y Magdalena

“Yo he sido un hombre risueño, un hombre feliz toda mi vida. ¿Por qué voy a cambiar ahora que tengo alzheimer?”. Esta frase, una de mis favoritas del reportaje, ilustra perfectamente quién es Fidel, su autor. Poca gente he conocido en mi vida con tantas ganas de vivir, de tirar p’alante y de relativizar todos los problemas. “Si algo tiene solución, para qué preocuparse y si no la tiene, lo mismo: para qué preocuparse”, suele repetir este aficionado del Salamanca que pasó de acompañar a su padre en el Calvario a llevar a sus hijos al Helmántico.  Dice Magdalena, su mujer, que es el propio Fidel quien se ha ocupado de mantener alta la moral de la familia en los peores momentos. No dice Magdalena que ella es la inspiración que necesita Fidel para levantarse cada mañana y seguir siendo el que es. Ella lo sostiene todo.

Zacarías, José María y el CRE

En Salamanca conocimos también a Zacarías, el hombre que cada mañana en cuanto llega al CRE busca en las páginas de televisión de la Gaceta si ponen algún partido para apuntarlo en un papelito que guardará en el bolsillo de la camisa y recogerá su mujer cuando regrese a casa. Zacarías estaba llamado a ser un protagonista de peso en nuestra historia, pero al final no le dio la gana y en su lugar apareció una revelación: José María, un hombre tímido, educado, silencioso y hermético hasta el misterio (a causa también de su sordera y un trastorno en el sueño) nos dejó a todos boquiabiertos en cuanto vio un par de fotos de Di Stéfano y Gento. No sólo recordó a todos los jugadores de aquel Real Madrid sino que diseccionó con total naturalidad y maestría el mítico sistema de la WM que acuñó Herbert Chapman en el Arsenal de los años 20. Elena Cabrero, neuropsicóloga del CRE y elemento clave en la historia, no daba crédito a lo que oía. La pasión por el fútbol, los valores del compañerismo y su condición de hombre ilustrado -José María es catedrático de filosofía- dan algunas pistas para comprender la reacción de José María. No puedo dejar de recordar a Martín, el hombre que no podía parar de llorar durante la proyección del NODO, la risa de Agustina o la alegría de Sebastián, que reconoció a todos los jugadores, pero le costaba recordar sus nombres “porque cuando había partido yo estaba trabajando en el campo”. Amelia, Dolores, Javier, Julián… Maravillosos todos.

Ángel y María Antonia

Desde Salamanca viajamos a Tui, en Pontevedra, para conocer a María Antonia y Barritos. Barritos y María Antonia. Ángel Barros, Barritos, encantador como él solo, nos contó que es un hombre afortunado porque se casó con un “ángel”.  Y tanto. No puedo pensar en nadie más entrañable que María Antonia. Es imposible expresar más cariño, comprensión, sentido común y sabiduría que esta mujer. La suya es la entrevista que más me ha enseñado desde que soy periodista y la única junto a Fidel en la que he tenido que contener las lágrimas.

La doctora Boada

Una historia como ésta necesita la aportación de una opinión especializada y en España pocas voces hay tan autorizadas como la doctora Mercè Boada, neuróloga jefa del Hospital Vall D’Hebron y directora de la Fundación ACE. Antes de la entrevista no tenía yo muy claro cómo iba a valorar la doctora nuestro ‘experimento’,  por lo que preparamos un dvd para mostrarle las imágenes más representativas de nuestro rodaje. Y le encantó. Agarró la historia con fuerza y la hizo suya. Sin la erudición, el don para la pedagogía y la elocuencia de la doctora Boada, este reportaje no habría sido el que es.

Ferran, Antoni, Josep y Domènec

Cualquiera que escuche los comentarios de estos culés de toda la vida con 50 y más años de antigüedad como socios no podrá creer que padezcan algún tipo de demencia. Lo sé. ¿Es posible recordar como si fuera ayer un gol de corner de Rexach, un arbitraje de Guruceta, lo que pagó el Inter por Luis Suárez o un paradón de Ramallets y padecer alzheimer? Perfectamente posible. De hecho, no hubo forma de sacar un once del Barça actual entre los cuatro. Y eso que Antoni es un prodigio recitando alineaciones, Josep una enciclopedia ambulante de la historia de los mundiales, Ferran recuerda las anécdotas más curiosas del Barça y Domènec  lo evoca todo con una viveza desconcertante.

Domènec y Teresa

A Domènec  se le nota que ha leído cinco diarios al día desde su juventud. Su reserva cognitiva, como denominan los expertos a la memoria, camufla la dimensión de la enfermedad. El testimonio de Teresa, su mujer, refleja perfectamente la crudeza del alzheimer y cómo afecta a las personas que conviven con quienes lo padecen. La valentía y la honestidad de Teresa es posiblemente uno de los mayores motivos de consuelo que puede encontrar el espectador o espectadora que atraviese por una situación similar. Ellas; Teresa, Magdalena, María Antonia y Carmen, son modelos de entrega, amor y sacrificio que merecen todo el apoyo y el reconocimiento de la sociedad.

Ángel y Carmen

Es conmovedor escuchar a Carmen. Por su templanza, su inteligencia, el cariño y la admiración que desprenden sus palabras hacia Ángel. Vivir para otra persona, se llama su película. Nunca sabremos hasta qué punto llevamos a Ángel Atienza a recordar sus años de gloria como futbolista –Tres Copas de Europa con el Real Madrid-, pero lo que sí pareció claro es que aquello le gustó, porque como bien señala la doctora Boada, “él sonríe”. Como en el caso de Teresa y Domènec, la contribución de Carmen, Ángel y Dacha (la hija de ambos) a las familias que comparten situaciones similares es impagable.

Chillida-leku

El arranque. El colofón. La demostración de que el alzheimer ataca a la mente más maravillosa. La prueba de que el fútbol es una pasión universal. El homenaje a uno de los artistas más importantes del siglo XX. El paisaje idóneo para saludar y despedir nuestra historia. Y todo gracias a una gran familia como son los Chillida Belzunce en el más amplio sentido.

Lo que no se vio y no se puede olvidar

No olvidaré a toda la gente del Centro María Wolf en Madrid, donde finalmente no grabamos nada, pero tuve la suerte de compartir unas horas maravillosas con David, Mariano, Manuel, Abelardo y María, tía de un insigne futbolista español, que me agarró del brazo y me colmó a besos durante la media hora que estuve con ella. No olvidaré a Joan Gascón, que recordaba perfectamente el día que un señor del Fútbol Club Barcelona se presentó en la casa de sus padres para ficharle – “un tal Boté”- y el día que se destrozó la rodilla y voló su sueño de debutar con el primer equipo. No olvidaré el día que tuve que llamar a Silvia Gascón, la hija de Joan, para contarle, con todo mi dolor, que finalmente no grabaríamos con ellos. No olvidaré mi primera visita a la Fundación ACE en Barcelona, cuando Susana Lara me presentó a un grupo de 15 personas y a mí, por abrir el fuego, se me ocurrió preguntar si todos eran del Barça y al fondo de la sala, un señor llamado Beni levantó la mano y dijo: “Yo no. Yo soy del Athletic de Bilbao”. Cuando el buen hombre me escuchó hablarle en euskera se echó a llorar. Era la primera vez en muchos años que se dirigían a él en su lengua materna.

Ángel Román

Todas esas revistas y fotografías que aparecen en el vídeo no proceden de los archivos de ningún diario ni club de fútbol. Todo el material que ha servido para revivir el recuerdo de nuestros protagonistas procede de la colección particular de Ángel Román, un apasionado del fútbol y del Real Madrid que merece un reportaje en sí mismo. También a él le debemos esta historia y algo más importante: Ángel es el padre de mi amigo, compañero y genio Raúl Román. Por su reportajes en Informe Robinson lo conoceréis.

Gracias

GRACIAS ante todo a las familias. GRACIAS a Mariona de Torres (Fundación ACE), Ana Mateos, Rocío Mateos  y Elena Cabrero (CRE) porque no se hacen a la idea de lo que nos han ayudado y sentimos muchísimo que no hayan salido. GRACIAS a Susana Lara y Joan Hernández (Fundación ACE) y Virginia Knorr por su paciencia. GRACIAS  a toda la gente del María Wolf, el CRE de Salamanca, la Fundación ACE, la CEAFA, la dirección de la Estación de Autobuses de Salamanca, la UD Salamanca, el Celta de Vigo y el Fútbol Club Barcelona. GRACIAS A TODOS por haber contribuido a hacer posible una historia que al menos a nosotros nos ha merecido mucho la pena.

José Larraza.

Un All Black en Galicia 21 septiembre, 2011 - 20:42

 

Hola a todos.

Arranca la quinta temporada de Informe Robinson con un par de historias que como siempre, esperamos os gusten.

Edgar Delgado, Adolpho Cañadas, Romano Aticus y yo nos hemos encargado de contar la vida y milagros de “Un All Black en Galicia” o lo que es lo mismo, la vida y milagros de una leyenda del rugby mundial en un mundo amateur.

Os diré la verdad. Si yo fuera productor de una canal de televisión y me ofrecieran una mini serie o una película con la historia del Vigo Rugby Club le pediría al que me la hubiera facilitado que le rebajara algún golpe de guión. Suceden demasiadas cosas increíbles, demasiadas carambolas. No sé.  Os suena la frase esa de que a veces la realidad supera la ficción. Pues eso.

La idea de un equipo de barro, frio y derrota que años después logra el sueño de jugar en División de Honor ya de por sí sola es muy atractiva. Si además le añades que uno de los responsables de la machada es un ex All Black, pues la historia crece. Pero es que además, ese All Black viene a Vigo buscando las raíces del deporte harto de un mundo profesional que le pasó por encima.

Lejos de todo este efecto dominó que vertebra la historia se esconde uno de los relatos más puros con los que me he encontrado. Personajes deliciosos, situaciones maravillosas, anécdotas, afán de superación, sacrificio y pasión por un deporte tan puro como el rugby.

Gracias a todo el Vigo Rugby Club. Gente maravillosa, hospitalaria y paciente con nosotros. Gracias a David Espinar por una llamada que me pilló en la playa y en la que me hablaba de una historia que estaba pasando en Vigo.  

No os perdáis el reportaje de Fernando Llorente en la India. Obra de Raúl Román, Juan Porres y Adolpho Cañadas.  Una maravilla. Lo mismo que el avance de uno de los dos videos que conformaran el Informe de octubre, obra de José Larraza. Dará mucho que hablar. Al tiempo.  ¡Ah! Y obligatorio el musical de bienvenida que se ha marcado Javi Culebras. Dos minutos y medio con algunas de algunas de las mejores imágenes que pasaron por nuestra cuarta temporada.

Empezamos la quinta. No hay quinto malo. Eso dicen.

Luis Fermoso

 

La buena estrella de Gerard Piqué 04 abril, 2011 - 18:54

Ya se sabe que cuando uno plantea un reportaje, a menudo el resultado final dista mucho de la primera idea. El Informe con Gerard Piqué iba a ser un Piqué-Puyol. Ambos estaban de acuerdo. A ambos les pareció muy bien desde que el pasado mes de noviembre les sugerimos la idea.

Así estaba planteado y así iba a ser. De hecho, Carles Puyol estaba muy por la labor cuando hablé con él en Barcelona sobre posibles escenas y situaciones que han quedado en el limbo (por el momento…nunca se sabe). Pero Carles se lesionó y ya no hubo más que hacer.

Decidimos seguir adelante. El perfil de Gerard Piqué es de por sí carne de Informe. Hemos retratado a figuras del deporte en ciernes, consagradas, frustradas, denostadas, restablecidas, ignoradas… pero nos faltaba acompañar a la estrella en su momento más dulce en todos los sentidos, al hombre que está tocando el cielo aquí y ahora, aquel al que la vida sonríe y él le devuelve su sonrisa.

Salta a la vista que Gerard Piqué es un tipo guapo, seductor, talentoso, joven, rico, famoso, ganador, pelín inconsciente, enamorado y correspondido por una chica aún más famosa que él.

La idea era recrear cómo es un día en su vida. Michael acompaña a Gerard en diferentes situaciones de su día a día: el trayecto al entreno de ida y de vuelta, la campaña promocional, la familia, los compañeros, amigos, agentes, ocio, tele, billar… y así hicimos… pero estábamos pendientes de una aparición impagable: el artista invitado.

Todo comenzó a encajar gracias sobre todo a la total y absoluta colaboración de Gerard, sus padres Joan y Montse, su hermano Marc, su representante y amigo Arturo Canales y el gran canalizador Raúl García (IMG), sus compañeros Xavi y Bojan (cuya anécdota sobre los calzoncillos quedó fuera del montaje final desgraciadamente), Sergi Nogueras (prensa FCBarcelona)… pero yo no podía dejar de pensar en la estrella invitada.

Y a eso de las seis de la tarde (habíamos grabado ya en el coche, en el entreno, a la familia, la campaña de Mango, los pasos de Michael, fotos, vídeos…) la estrella apareció. Ahí estaba él, el gran Cesc Fàbregas, que se plantó en Barcelona para acompañar a su amigo, para compartir con él un momento muy especial y regalarnos a algunos de los mejores momentos del programa.

Hace ya tiempo que conocemos a Cesc en Informe. Desde que en vísperas de la Eurocopa le visitamos en Londres (homenaje incluido a sus amigos de Little Britain), hasta el Informe sobre los campeones del mundo (que soy tu padreeeeee), Cesc es sin duda uno de los nuestros. Y esta vez tampoco nos falló.

La escena de sofá de Gerard, Cesc y Michael rebosa complicidad, buen rollo, nostalgia, risas, grandes y pequeñas batallas del pasado (algunas desveladas, otras sugeridas) y el deseo de ambos de volver a compartir vestuario.

Y luego está el momento billar de Michael y Gerard. Michael llegaba escaldado tras ser apalizado al futbolín por Xavi y al ajedrez por Magnus Carlsson (el número uno del mundo, lo normal) y quería vengarse a costa de Gerard. Frente a él estaba un hombre que, como dice su padre, tiene una flor y detesta perder. En una partida de prueba disputada la semana anterior Gerard venció a Michael, pero al encenderse la cámara… no os perdáis la cara de Gerard cuando Michael emboca su última bola.

La derrota le pilló a Gerard por sorpresa, pero ya se sabe que en la vida no se puede ganar siempre.

Acabo: merece una mención aparte el espectacular el trabajo de Román Escoda, el realizador del programa: en el rodaje, el montaje y la ambientación musical. La maestría de Adolpho Canhadas en la fotografía y con la cámara, junto a Paco Quintans. Y Mario Collado, con Ander Gómez a por todas en la producción. Para mí un placer y un orgullo compartir curro con ellos, como siempre.

Una cosa más: este Informe con Gerard Piqué ha sido posible gracias sobre todo a la profesionalidad y el buen hacer de Raúl García. Sin él, ná de ná.

Nada más. Vaya brasa. Gracias por estar ahí.

José Larraza

Buena gente 29 marzo, 2011 - 19:13

Hay reportajes que persigues durante mucho tiempo. Los tienes en la cabeza y crees en ellos. No paras de llamar a personas, a instituciones, a donde haga falta. Los persigues (los reportajes) durante meses. Y acaban de dos formas: o los haces, y la satisfacción es tremenda, o van a parar a la papelera, acompañados de toda la documentación recopilada de manera baldía, con la frustración que cualquiera puede imaginar.

Hay otras ocasiones en las que el reportaje surge de repente, como quien no quiere la cosa. Alguien te dice: “Oye, ¿has oído hablar del caso de X?”, o “¿Te suena Y?”. Puede ser hasta el primo de tu cuñado; pudo surgir la idea al leer un breve en una revista de punto de cruz. Entonces, te pones a investigar, recabas información. Esos reportajes también pueden terminar de dos formas: hay tema, y vamos adelante con el repor; o, por el contrario, la persona que, con toda su buena voluntad, te puso sobre una pista, se equivocaba. El asunto también va a parar a la papelera, junto a la revista de punto de cruz.

Y hay un tercer tipo. Los llovidos del cielo. Se da cuando alguien de la redacción maneja un tema, tiene en él toda la fe, pero considera que encaja mejor en “tu”, en “nuestro” programa. Un tema Informe Robinson. Si la persona que lo comenta es de toda confianza, no hay dudas. Así ocurrió en nuestro reportaje sobre Serge Ibaka. Llegó a nosotros a través de un tipo que lo sabe todo sobre baloncesto USA. Que lo cuenta con más gracia que nadie. Que tuvo la grandeza de pensar eso, que nosotros, por las características de nuestro programa, podríamos sacarle más partido, cuando él ya tenía el asunto cerrado y podría haberlo hecho él mismo. Voy a recurrir al tópico: un gran profesional y una mejor persona. Mi amigo Jose Ajero, que además estuvo durante todo el montaje contestando, armado de paciencia, a todas las dudas que me iban surgiendo. Muchas gracias, brother.

Gracias a Ajero pudimos conocer a un chaval que llegó a España con 16 años de un país que había vivido una guerra civil (paréntesis histórico-geográfico: Congo Brazzaville, o República del Congo, el antiguo congo francés, no confundir con Congo Kinshasa o República Democrática del Congo, antiguo Zaire o Congo belga). Que había perdido a su madre con 7 años. Que tenía 17 hermanos. Y al que, estoy convencido, mucho se le tendrán que torcer las cosas para no cumplir con sus objetivos, porque este chico no ha hecho otra cosa en su vida que trabajar y trabajar para cumplir un sueño.

Aunque las facilidades que nos encontramos en el club no fueran exactamente las que pensábamos; aunque Oklahoma City no sea el sitio que recomendaría a nadie para vivir, a no ser que adores los centros comerciales gigantescos, la comida rica en grasas polisaturadas y no tener nada atractivo que hacer en todo el día; aunque eso pasara, el reportaje nos permitió conocer a Anicet Lavodrama, alguien encantador y enormemente culto, que ahora trabaja con la agencia de representación U1 Sports. En la agencia pudimos conocer a Pere Gallego, a Jordi Vila. Gente que nos facilitó el trabajo. En el Barça, nos volvieron a abrir las puertas para hablar con Jordi Ardèvol, alguien que fue capaz de irse a vivir con un chico que no conoce y convertirse en su hermano-padre por un tiempo. En Manresa, todas las facilidades también para hablar con Igor Ibaka, que trata de recorrer el mismo camino que abrió su hermano. Suerte, Igor, y gracias otra vez a todos.

Hablemos de Serge. Serge Ibaka tiene un “tic”, podríamos decir. Cuando habla, ríe, a no ser que lo haga de algún asunto que afecte de lleno a su corazón. Pero en ocasiones se le escapa un gesto, como una especie de sonrisa cuando acaba de soltar algo en lo que cree. Entorna los ojos y te mira. Ocurre cuando ha hablado de su superación, de su lucha, de su juego, de su futuro. Es un gesto de orgullo. Un gesto de ganador.

Serge Ibaka tiene más. Tiene un background a sus espaldas (así se puede, pedazo de espaldas), un pasado, que no le permite tratar a la gente si no es de manera normal. Ibaka es la antiestrella, es el chaval que no para de reír, que se esfuerza por aprender idiomas, por mejorar su juego. Al que no le cuesta hacer amigos.

En estos tiempos en que soplan vientos raros, en la vida, en la profesión, es un placer poder tratar con buena gente. Como Serge Ibaka, como Jose Ajero. Como el realizador Edgar Delgado, que le ha echado más horas y más ganas que nunca y que, otra vez, ha sido más paciente que nadie con el que esto escribe. Gracias.

Nota final dirigida a voyeurs: para las personas que resulten subyugadas por el aspecto físico del crack, o para profesores de anatomía, les recomiendo busquen en Internet las sesiones de fotos de Serge para las revistas Edge o ESPN Magazine. Alguna, y supongo que alguno, necesitarán babero. Ya me entienden.

Raúl Román

Gigante Manute 03 marzo, 2011 - 16:42

Comenzaba el verano y nos quedamos fríos. Aquella derrota ante Suiza lo dejó todo en estado de espera. Eso pasó un 16 de junio. El siguiente partido, el de Honduras, estaba fijado para el 21 de junio. Fueron 5 días de tensa espera, de angustia, de ansiedad, de humo. En definitiva, de fútbol.
 
Entre medias ocurre algo. Una noticia que no ocupa demasiado espacio en periódicos y televisiones. No estaba España para pequeñeces. El 19 de junio muere Manute Bol en un hospital de Virginia, en Estados Unidos.
 
Para la gente de mi generación, los ochenta son esa década a la que llegamos en bicicleta y de la que salimos con la L en la espalda. Cada uno tendrá su top-ten de recuerdos ochenteros. Yo tengo el mío y sin duda, uno de ellos tiene nombre de gigante: Manute Bol.
 
Ni twitter, ni facebook, ni youtube, ni Canal+, ni Generación NBA+, ni iplus. Nada de nada. Enfermé de NBA en esos años y mi fuente de información era únicamente la revista Gigantes y los deportes del telediario (que duraban lo que dura un sumario de cualquiera de los de ahora). Y cuando me entraba el mono, pues me veía por enésima vez la película Basket and music.
 
Y Manute llegó a Washington. Y me quedé fascinado con aquel gigante-salvaje llegado de una tribu en la que se lavaban con pis de vaca. Y flipé con su altura. Y con su delgadez. Y con los tapones que endosaba. Y Magic Johnson era Dios. Y Larry Bird. Y empezaba un tal Michael Jordan
 
Así que aún bajo los efectos de la derrota ante Suiza y con la ansiedad pre Honduras como hilo musical, la muerte de Manute se coló en mi cabeza como cuando un olor te transporta a un recuerdo. Ese 19 de junio del año pasado me olió a década de los 80.
 
Dos días después de la muerte de Manute, un compañero que estaba cumpliendo su periodo de beca en la tele me envió por mail un extracto de la biografía sobre Manute Bol escrita por Leigh Motville. El artículo estaba firmado por Gonzalo Vázquez.  
 
Fue como si David Cano, así se llama el compañero que me envió el artículo, se hubiera colado en mi cabeza en el momento perfecto. Necesitaba cerillas y me acercó un bidón de gasolina y un lanzallamas. Mientras tanto, Román Escoda y Ángel Sastre, realizador y ex productor de Informe Robinson, se ponen a buscar a alguien que nos grabe el funeral por Manute en Washington. Lo hará nuestro corresponsal de CNN+ (cuanto echamos de menos ese canal). Gracias a Carlos de Vega. Yo comencé a buscar testimonios que contaran la vida y obra de Manute. Anicet Lavodrama fue la primera persona en ayudarme. Las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina, pero Manute ya no tenía vuelta atrás. No sabía en qué Informe de la temporada 2010-2011 iría el reportaje, pero iría. Estaba seguro.  
 
Hasta el pasado mes de diciembre no pude retomar "mis negociaciones" con el mundo Manute. El punto de inflexión fue conocer a Tom Prichard. Es el director de la fundación Sudan Sunrise, la organización no gubernamental encargada de construir los colegios soñados por Manute en su Sudán natal. Deseo que a Tom le vaya muy bien. Eso significará que a Sudan Sunrise le irá genial. Eso significará que habrá escuelas en Sudán. Eso significará que los niños de Sudán podrán ser escolarizados. Eso significará que bajará el porcentaje de analfabetos en ese país. Y no sigo. El que quiera más información puede visitar la página www.sudansunrise.org
 
Juan Porres, Adolpho Cañadas y yo nos fuimos a Estados Unidos el pasado 24 de enero. Con un coche de alquiler visitamos Washington, Philadelphia, Connecticut y Nueva York. Fuimos recopilando imágenes, entrevistas y anécdotas para construir la historia de Manute. Y el resultado ya está listo. Gracias a mis compañeros de viaje. Gracias a Alicia Zoido por arrancar la producción. Gracias a Ander Gómez por hacer fácil lo difícil y por su serenidad. Gracias a Gonzalo Vázquez por su tiempo y cariño invertido. Gracias a José Ajero y a Antoni Daimiel por su colaboración. Y un enorme abrazo para Angel Sastre. Mucha suerte en tu nuevo camino.     
 
Espero que este Informe Robinson os guste.
 
Luis Fermoso

I WANNA BE AN FC 28 enero, 2011 - 18:00

A estas alturas es muy probable que sepan cómo y por qué surgió el Football Club United of Manchester, FC, “efsí”, para sus seguidores. Si no, lo refrescamos: viajemos a 2005. Malcolm Glazer, multimillonario estadounidense, judío, de origen lituano, se hace con la mayoría de las acciones del Manchester United, contra la opinión y oposición de la práctica totalidad de la afición. La familia Glazer también había comprado en 1995 el equipo de fútbol americano Tampa Bay Buccaneers,  y hay que reconocerlo, habían ganado la Super Bowl, primera del club, en 2002.

Pero un grupo de aficionados convoca una asamblea. Deciden que no les gusta que su club sea comprado por un magnate, como no les gustó que hubiera sido convertido en una sociedad anónima. De la asamblea surge la decisión de crear un club: el FC United, que comienza desde lo más bajo, la 9ª División inglesa (hoy ya militan en la 7ª). (Inciso: los amigos del C.A.P. Ciudad de Murcia, a los que ha gustado mucho el reportaje, han emprendido un camino similar al del FC, desde las cenizas de los extintos Ciudad de Pina y Ciudad de Lifante. Un saludo y un empujón desde aquí. Seguiremos su pista).

Los aficionados del FC United odian a los Glazer, como casi todo el mundo en Manchester, al menos los aficionados de siempre del gran Man United. Acuden en tropel a los partidos. No paran de animar y de cantar (aquí podrás echar un vistazo a su británico ingenio:  http://www.fcunited.ru/en/songs.php ). Viajan con el equipo siempre que pueden. Venden bufandas y memorabilia para sufragarse. Y beben cerveza, pero (casi) nunca meten la pata. O sea: disfrutan. Y adoran a sus chicos.

Los chicos son Ben Deegan, el chaval lleno de tatuajes bajo la camiseta, que vive en las afueras de la ciudad, muy en las afueras, al que sus compañeros adoran porque no para de hacer bromas. Sus abuelos maternos son rusos: si te fijas en sus planos en la entrevista, verás que tras él aparecen unas matrioskas (las muñecas huecas rusas que cada una contiene otra igual más pequeña en el interior, a veces hasta el infinito), una herencia familiar. Ben trabaja colocando ventanas. Y tiene un acento endemoniado que a veces recuerda al de, por ejemplo, Brad Pitt en “Snatch”.

Son Carlos Roca, que trabaja como asesor teléfonico de seguros e inversiones, que tiene un padre mallorquín (en realidad, el padre de Carlos pasa largas temporadas en Palma), adora al Barça y mataría por jugar en la Liga. Y al que le gustaría conocer a David Silva, que ahora vive en su ciudad porque fichó por el City, para enseñarle la noche mancuniana.

Son Nicky Platt, el centrocampista que se dedica a adecentar un campo de golf, y que nunca pensó, cuando vivía en Liverpool y adoraba al equipo de Anfield, que algún día se enorgullecería de la pasión que iba a despertar en unos aficionados de siempre del United. Resulta casi enternecedor escuchar a Nicky.

Son Sam Ashton, el chico de 24 años que juega de portero, que tiene una preciosa niña de dos años. Llegó a debutar en la Premier con el Bolton, casi como favor que le hizo su entrenador a petición suya, según confiesa. Sam, con la eterna sonrisa que siempre decora su rostro, trabaja enseñando a jugar al fútbol a niños discapacitados. Y le encanta.

A nosotros nos encantó conocerlos a ellos y a su club. Comprobar que hay un grupo de aficionados al fútbol contrarios a que los clubes sean tratados como empresas, como sociedades anónimas (no paraban de poner como ejemplo a Real Madrid o Barcelona, como entidades privadas propiedad de sus socios, lo que para ellos debería ocurrir también con su pese a todo querido Man United). Una especie de aldea gala a lo Astérix que resiste rodeada, que pugna por crecer y que, es mi sensación, se ha llegado a convertir en una incómoda china en el zapato de los Glazer. Vivir con ellos su historia de “matagigantes” en la Copa inglesa (no desvelemos lo ocurrido, para los que no hayan visto el video), y su pasión.

Para los que se interesen por su futuro más cercano: el club planea construir un nuevo estadio (ahora no lo tienen propio) en un barrio, Newton Heath, donde se creó el originario Manchester United, como equipo de ferroviarios, en el s. XIX. Para ello han creado un imaginativo sistema de financiación que pretende también involucrar a los vecinos de la zona, un área bastante deprimida, que se vería beneficiada por el establecimiento del FC en el barrio. El modelo, bautizado como Community Shares, esta explicado en la web del club, y pretende ser exportado a cualquier entidad que se interese por él. (http://www.fc-utd.co.uk/communityshares ).

Sólo nos quedó la decepción de no haber podido hablar con ninguna voz autorizada del Manchester United (es muy posible que el reportaje esté cojo por ese lado, pero no será por falta de tentativas de nuestra parte). A cambio, el placer de haber podido saborear algo muy parecido al sentido real que uno le imagina al juego de fútbol, en su esencia más británica. Haber cantado con ellos lo de “aiguonabíanefsí”. Y, en lo más personal, haber tenido la suerte de trabajar de nuevo con el tan creativo como resolutivo realizador Juan Porres, y con Adolpho Canhadas, estratósferico cámara. Como un antiguo anuncio de Philips: mejores no hay (http://valelapenaescuchar.blogia.com/2010/121701-navidades-philips-mejores-no-hay.php).

 

Raúl Román

Cinco días estupendos 23 enero, 2011 - 22:19

Todo empezó una tarde de agosto de 1992 en un pub de Bournemouth, al sur de Inglaterra. Estaba allí con más estudiantes españoles intentando aprender inglés, pero nos pasábamos más tiempo en los bares degustando la variedad de cerveza que ofrecían –me quedo con una buena pinta de Guiness-.

Eran los Juegos Olímpicos y matábamos las tardes en el mismo pub haciendo lo mismo. Aprender poco inglés, ver los juegos y beber pintas.

Esa tarde de agosto de 1992 corría Derek Redmond. Era uno de los atletas más queridos por los aficionados británicos. Conocían su historia. Había tenido muchas lesiones, había superado muchas operaciones. Valoraban ese esfuerzo, esa entrega por conseguir su sueño: una medalla olímpica.

Y allí estaba Redmond, dispuesto a correr las semifinales de los 400 metros cuando a mitad de carrera, le volvieron a aparecer sus fantasmas: otra lesión. Nunca vi tanto silencio en un pub inglés. Nunca vi tanto rostro desencajado. Nunca vi tanta desgracia en un atleta.

Soy el nuevo redactor de Informe Robinson y cuando llegué al programa tenía en mente esa historia. Se la planteé al resto de compañeros. Les gustó y me puse manos a la obra.

El contacto fue fácil. Derek Redmond tiene una página web que te remite a un teléfono. Le llamamos y nos dijo que todo lo hablásemos con su agente: Marek Kriwald. El primer pensamiento que nos vino a la cabeza es obvio: Otro que quiere trincar. Y acertamos. Pero cuando le dijimos lo que queríamos hacer, -le enviamos algunos vídeos del programa por mail para que los visionase- ya no lo volvió a plantear más.

A Marek nunca le vimos. Tan solo hablábamos con él por teléfono y nos indicaba donde teníamos que ir. Nos sentíamos como los ángeles de Charlie. Pero su ayuda fue inmensa.

Fuimos a Inglaterra -Juan Porres, Jon Becerra y yo- y todo estaba perfectamente planificado gracias a Marek. Nos puso al padre de Derek de cicerone y nos acompañó a todos los sitios que salen en el reportaje: su primer pueblo, su antigua casa, su colegio, su instituto.

Y nos llevó hasta Cambridge para intentar grabar a su hijo dando una charla a un joven atleta. Llegamos tarde, meamos detrás de un seto y nos volvimos. Pero no importó, ya teníamos a los dos grandes protagonistas del vídeo: padre e hijo.

Derek se portó muy bien con nosotros. El primer día le entrevistamos en su casa –por cierto nos sorprendió la cantidad de alcohol que tenía en la cocina y nos dijo que es que le gusta dar muchas fiestas- y nos íbamos cerca de las 12 de la noche.

Al día siguiente estábamos allí a las siete de la mañana para grabar como desayunaba la familia y acompañarle con sus hijas al colegio. Y después, de viaje en su Jaguar hasta Ipswich donde iba a dar una conferencia.

Cuando llegamos no nos dejaron grabar la conferencia. Entonces Juan Porres tuvo una idea estupenda: pues la falseamos. Le pedimos a Derek que nos recrease su discurso en una sala que estaba completamente vacía. Y Juan lo encajó perfectamente en el vídeo.

Sólo hubo un momento un poco tenso. El hecho de que el padre nos acompañara durante todo el día, le impidió cerrar un negocio –vende máquinas para hacer salchichas- de 30.000 euros. Jim –el padre- quería matar a Marek: “He perdido 30.000 euros, me ha parado la policía y yo de esto no me llevo nada. Todo por culpa de Marek”.

Otro momento un poco complicado fue el último día de grabación, cuando sale Derek corriendo por su pueblo. Todo se hizo desde el coche del padre. Jon sentado en el maletero y luego sacando la cámara por el techo solar. Tanto la mujer como Derek se tuvieron que marchar rápidamente porque a una de sus hijas se la tuvieron que llevar al  hospital. Luego no fue nada grave.

Fueron cinco días estupendos. Volvieron las pintas aunque esta vez en el bar de un asqueroso hotel de Northampton, donde conviven los ácaros y un pestilente olor a mantequilla.

Agradecimientos: A Juan Porres, el realizador del reportaje, porque habla inglés –yo sigo intentándolo- y por el enorme talento que posee y por lo que nos reímos.

A Jon Bercerra y Kike los cámaras. Los planacos de Kike con su steady en el estadio son tan grandiosos como Montjuic. 

Y a todos mis compañeros –Luis Fermoso, José Larraza, Raúl Román, Román Escoda, Edgar Delgado, Juan Porres, Javi Culebras y Ander Gómez- en mi nuevo trabajo. Gracias.

José Luis de la Osa

Campeones del Mundo: Cómo se hizo (I) 21 enero, 2011 - 12:42

Campeones. Desde el momento en que Iniesta marca el gol que nos da el Mundial, los que hacemos el programa supimos que era solo cuestión de tiempo, tarde o temprano haríamos un Especial Informe Robinson de los campeones del mundo como en su día lo hicimos con la Eurocopa. Además, pronto descubriremos que nos están esperando.

El comienzo. Agosto de 2010. Tras un intercambio de mensajes con Andrés Iniesta me quedan claras dos cosas: 1) Este chico tiene una historia. Obvio. 2) Nos la quiere contar. Ahí empieza todo.

La puesta en marcha. Seamos ambiciosos. Harán falta más de 30 entrevistas y ajustarse a las agendas de los clubes, los futbolistas y la Federación. Paralelamente, otros reportajes nos ocupan. Imposible hacer un especial campeones del mundo antes de diciembre. En programación nos ofrecen el 25. Navidad. Comprado.

Los contactos. Andrés Iniesta fue el primero en confirmar su presencia. Después vinieron Xabi Alonso y Pepe Reina. El 5 de octubre España se concentra en Las Rozas y aprovechamos para completar la ronda de contactos y comenzar el rodaje. Luis Fermoso entrevista a Iker Casillas (33’ de entrevista aprox.) y Víctor Valdés (10’). Los contactos fructifican en su mayoría. Vicente del Bosque y casi todos los jugadores salvo tres aceptan nuestra invitación. Todo indica que saldremos adelante sin Carles Puyol (no suele hablar), Fernando Torres (no habla) y David Silva (no aparece). De manera alterna, los cámaras Adolpho Canhadas y Romano López serán mis compañeros de viaje y responsables de captar las emociones que expresarán los protagonistas.

El rodaje: Vamos a Barcelona para entrevistar a Xavi (35’) y Pedro (15’). En Bilbao visito a Fernando Llorente (10’), Javi Martínez (15’) y el fisioterapeuta Miguel Gutiérrez (10’). De vuelta a Madrid hablo con el fisio Raúl Martínez (35’). De nuevo en Barcelona entrevisto a Villa (30’), Busquets (20’), Piqué (30’), Puyol (al fin accede. 20’), Emili Ricart (20’) y Andrés Iniesta (70’), que pone el punto y final al rodaje en Barcelona.

15 de noviembre: España vuelve a Las Rozas. Entrevistamos a los doctores Óscar Celada (25’) y Juan Cota (15’), al miembro del cuerpo técnico Antonio Fernández (5’) y a Cesc Fàbregas (13’: no pudo ser más. El entrenamiento empezaba). La semana siguiente volamos a Liverpool para visitar a Pepe Reina (70’) y a Fernando Torres (30’), que sucumbe a la persuasión de algunos que le quieren bien.

Paralelamente a nuestro viaje a Liverpool, José Luis de La Osa visita a Jesús Navas en Sevilla. Pocos días después, José Luis viajará a Villarreal para hablar con Joan Capdevila (25’) y Carlos Marchena (20’) y a Valencia para ver a Juan Mata (20’).

Ya estamos en diciembre. Recta final del rodaje: sin noticias del Real Madrid. En Las Rozas, rematamos las entrevistas de la Federación con el segundo entrenador Toni Grande (20’), la jefa de prensa Paloma Antoranz (15’), la delegada Silvia Dorschnerova (5’), el ojeador Paco Jiménez (5’) y la entrevista de Michael a Vicente Del Bosque (70’).

Gracias a Javier Brusés y Juan Mata, David Silva se presta a hablar y Raúl Román se reúne con él en Manchester (10’). No hay tiempo para más. Sobre la bocina, el Real Madrid confirma que las cuatro entrevistas restantes (Xabi, Arbeloa, Ramos y Albiol) las tendremos que hacer el mismo día. Xabi Alonso (15’) nos recibe a Jose Boyer y a un servidor antes del entreno y Sergio Ramos (10’), Raúl Albiol (10’) y Álvaro Arbeloa (20’) son los últimos entrevistados. Sólo falta el montaje. Nada más y nada menos.

Continuará…

José Larraza

Una charla de golf 24 noviembre, 2010 - 13:18

Miguel Angel Jiménez dijo que sí. Chema Olazábal también. Sergio García tampoco puso problemas a una charla de golf entre ellos moderada por Michael Robinson. Cuando la gestión de un reportaje así, sale a la primera, me pongo a temblar. Dudo, veo sombras, imagino problemas. Que todo salga tan fácil no es lo normal. Se pone en marcha el operativo para el rodaje. Llegamos a Jerez con kilos y kilos de cámaras, cables, trípodes, maletas, luces y mochilas. Estábamos listos para rodar una entrevista, el spot de navidad de Freixenet o incluso estábamos listos para volver a salvar al soldado Ryan.

Amanece en Valderrama. Miguel Angel Jimenez baja de su Ferrari rojo, me presento y me deja bien clarito que la entrevista la hará…si puede. Ya decía yo. Chema Olazábal tampoco esta especialmente accesible ese día. Sergio García es el único confirmado. Vendrá.

Buscamos lugar para la entrevista. No hay sala. Los lugares de los que nos habían hablado previamente no son suficientemente grandes o no reúnen las necesidades mínimas. Eso es culpa nuestra, ¿eh?, que los de la tele somos muy toca pelotas con la luz, la profundidad de campo, el diafragma y el espacio entre sillas en función de la disposición y/o ubicación de las cámaras y las ópticas. Es para que quede bien. Toca pelotas con criterio, oiga.

Sólo nos vale una zona para la entrevista. Existe un problema. Bueno. Un problemón. El sitio que nos vale es la entrada. El hall de la Casa Club del Campo de Golf de Valderrama. Con dos cojones.

Me arrodillo ante el director del campo de Golf. El gran Derek Brown. Nos dice que si la entrevista es por la tarde, después de comer, podrá bloquearnos el paso de la gente por esa zona para que nadie atraviese el hall durante la grabación. ¡Guau! Ya está. Tenemos sitio para una entrevista con 3 jugadores, de los cuales dos nos han dicho que a lo mejor no pueden hacerla. Pero tenemos sitio.

Aquella privilegiada entrada que cortarían para nosotros tenía un problema. Una bóveda por la que entraba la luz. Había que taparla. No podíamos dejar que la caída del sol fuera cambiando la luz de la sala cada 5 minutos. Derek Brown vuelve a la carga. Walkie en mano nos presenta al operario más crack jamás visto. Está en Valderrama. Nunca supimos su nombre. Así son los superhéroes. Llegan, te salvan y se van. Subió al tejado, puso una enorme lona negra sobre la bóveda y se hizo la noche. Llegaba el turno para el gran Adolpho Cañadas, otro superhéroe pero con la única salvedad de que éste no se va. El pobre no para de salvarnos y encima se queda. Montó tremendo plató de televisión…en unas 4 horas. Eso es lo que tardó. Nunca he visto a un tío manejar con tal destreza las bridas. Debió poner unas 300. Eso, para alguien que desconocía hasta ese día el concepto brida es algo que convierte a Adolpho en un superhéroe, pero de los que se quedan. Y como graba.

La hora pactada para la entrevista era muy relativa. Cuando terminen de entrenar. Suponemos que a eso de las seis de la tarde. Llega Sergio García. Termina Chema y tras saludar a Michael dice que ahora viene, que va a cambiarse de zapatos pero que apenas tiene tiempo para la entrevista. Juanjo Ruiz, productor de Canal+Golf va a por Jiménez. Le dice que ya están los otros dos jugadores preparados. Que ya puede venir. Ya están los tres en e hall-plató bloqueado e iluminado para la entrevista. Otro pequeño problema. Chema y Miguel Angel dicen que se tienen que ir, que a las 18.30 tienen una reunión importantísima con el resto de jugadores del torneo. Miro el reloj y son las 18.27. Lo juro. Michael, Edgar, Adolpho, José Antonio, Joaquín, John, Pablo, Hugo, Juanjo, Maite, y yo. Vaya pedazo de 11 de gala haciendo la estatua. No habría entrevista. Un leve hilillo de voz salió de mí: “os prometo que si os sentáis, en 12 minutos estáis fuera. Os lo juro”. Silencio. Se sientan. Michael les saluda. Estamos grabando. Michael manda.  Pasaron más de 12 minutos. Bastantes más. Al final hubo charla de golf. No me fío de las negociaciones que empiezan bien. Anoche, gestando mi próximo reportaje recibí un sonoro y repetitivo no. Este video sí que ha empezado bien.

Luis Fermoso

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En este espacio los reporteros de Informe Robinson te contaremos los entresijos de las historias del programa: lo que no se ha visto, lo que no se sabe; las curiosidades, anécdotas y detalles de nuestros reportajes. Si te ha gustado el programa y quieres saber algo más sobre los personajes o las historias de Informe Robinson, visita nuestro blog.

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