A VUELTAS CON DATOS ESTA-LIN-TICOS 13 febrero, 2012 - 00:07

Después de la gran semana de Jeremy Lin -que le quiten lo "bailao"-, echo un vistazo a algunas de sus jugadas en el último encuentro disputado en Minnesota, en el que es capaz de anotar 20 puntos, con los 2 tiros libres finales incluídos, capturar 6 rebotes y dar 8 asistencias, advierto dos cosas muy claras: que Lin tiene un excelente dribling y un deseo descomunal de conseguir algo positivo cada vez que entra a canasta, y que su éxito también está basado en la falta absoluta de buenos intimidadores en la NBA. Cuando alguien ha intentado meter "miedo", como Michael Beasley posicionándose bien en una acción, se llevó el tapón. Y esto fue en la segunda parte, donde Lin consiguió un 1/12 en tiros de campo, contrarrestando el 7/12 de la primera mitad. Aún así, todo el mérito del mundo. Porque como muestra, una estadística:
Ranking de los 5 mejores bases en conseguir éxito (o sea, que su equipo logre la canasta) en las jugadas que ellos generan de pic&roll. Ahí va:
1- Steve Nash (59,8 %)
2. Jeremy Lin (48,2 %)
3. José Manuel Calderón (47,4 %)
4- Tony Parker (46,6 %)
5- Ricky Rubio (44,4 %)
Como alguien me comenta en twitter, el único estadounidense en la lista, es Jeremy Lin.
Más datos del base de los Knicks. De estos que están llenando periódicos con estadísticas prodigiosas. Jugadores con más anotación en sus 4 primeras ocasiones en las que saltó como titular en un partido, desde la fusión NBA-ABA:
1- Jeremy Lin (109 ptos) Temporada 2011-12
2- Allen Iverson (101 ptos) Temporada 1996-97
3- Shaquille O'Neal (100 ptos) Temporada 1992-93
4- Michael Jordan (99 ptos) 1984-85
5- Billy Ray Bates (99 ptos) 1982-83
(Fuente: Elias Sports Bureau)

Hay que aclarar que Lin y Ray Bates no eran novatos cuando consiguieron tales titularidades. De hecho, Ray Bates ya venía de su paso por la ABA. Si alguien tiene buena memoria, Billy Ray Bates, el más desconocido de todos, fue aquel personaje que en la Ciudad Deportiva del Real Madrid, jugando para la Benetton de Friburgo, se le cayó la cinta del pelo en un contragolpe, y en vez de hacer la bandeja, retrocedió sobre sus propios pasos para recogerla...sin dejar de botar, claro está, abortando así un contragolpe en el que iba solo. Y cuenta la leyenda -rumores-, que en éste jugador se inspiraron en la serie de "Autopista hacia el cielo", protagonizada por Michael Langdon, para retratar un estudiante de universidad, estrella en el equipo de baloncesto, aspirante a profesionales...que no sabía leer ni escribir.

Al margen de anécdotas, muy distintas al entorno de Jeremy Lin, el caso es que el chico está jugando con mucha inteligencia y tuvo los arrestos de jugarse el balón decisivo en la entrada a canasta (para matar a Ridnour, por cierto. Su error, con esa falta, fue mucho mayor que el posterior de Rubio perdiendo el balón). Quizás, alguien así necesitan los Blazers, que son un espanto en los finales igualados.
Portland, tras su derrota tras dos prórrogas en Dallas, completa un récord de 15 victories y 13 derrotas. Lo sangrante es que en sus partidos que se decidían por menos de 5 puntos, su récord es de un devastador ¡1-9! Como para tener un Lin en su vida, sí.

PARCHES QUE NO SON SOLUCIÓN 24 enero, 2012 - 15:38

Muy diferentes suenan aquellos seguimientos a diario sobre la NBA en 1989 al actual. Del periódico de turno, se rescataban los resultados y con el boom generalizado en nuestro país, pues algún articulito que otro. Si no lo leías todos los días, alguna noticia se pasaba. Y tuvo que ser en el famoso "NBA Today" preludio al partido de "Cerca de las Estrellas" de TVE, cuando con un triste rótulo de "Bye, bye, Danny" me enteré de la marcha de Danny Ainge de los Celtics, intercambiado a los Kings de Sacramento, por dos hombres interiores, Ed Pinckney y Joe Kleine.
Es cierto que con la baja de Larry Bird casi toda esta temporada por lesión, los Celtics estaban muy necesitados de hombres interiores. Pero ni Pinckney, hombre de efímera fama una tarde de Abril de 1985, ni el "¡arre!" Kleine (así se mofaban sus propios y nuevos compañeros con él), eran hombres muy atractivos como para suplir un titular y romper el encanto de aquel quinteto que recitábamos de memoria: Johnson-Ainge-Bird-McHale-Parish.
Aquella campaña 88-89 sin Ainge, se acabó de forma discreta, con los Celtics entrando en 8º lugar en playoffs y siendo barridos por los futuros campeones, Detroit Pistons, por 3-0. El traspaso fue un parche producto de la impaciencia y la alarmante falta de banquillo.
Anoche, los Celtics derrotaron a los Magic (87-56) arrastrando al rival casi al nivel de humillación. Era la primera victoria de los bostonianos ante un equipo con récord ganador. Alegría breve -o no- que se puede diluir o acrecentar en el próximo choque. Mientras, siguen los rumores de traspasos.
Paul Pierce comenta que los jugadores deben dedicarse a jugar. Esto es un negocio y rodeados de rumores han estado y estarán siempre. Sin embargo, no sabemos de la diferencia en la ebullición del caldero "rumores" al de "movimientos de la gerencia". Lo que sí debieran tener claro en este segundo caldero, es que los parches nunca fueron buena cosa. "Salvar" esta temporada (algo que se traduce en conseguir pasar la primera ronda de las eliminatorias finales, porque optar entre los 8 primeros de la conferencia, sí parece un logro factible), nadie lo garantiza aún habiendo traspaso.
Con honestidad, no hay un jugador veterano en el mercado que nos interese más que los que tenemos. No los hay mejores. Y conseguir piernas jóvenes, deberían ser de segunda línea, nunca estrellas. No podemos aspirar a una estrella con los que tenemos...a no ser que sea por Rondo. Hacerte con alguien de "clase media" con un contrato multianual y que impida trabajar con libertad este verano, no sería lo más conveniente. Vale que no hay nombres muy atractivos para Julio, pero sí preferiría tener una bolsa con billetes y libertad para ejercer.
Hemos pasado años muy malos. Nos dolieron y se superaron. No se mancha el escudo por empezar a reconstruir y se empiece con un año negativo. Las reconstrucciones se empiezan y se acaban con pasos firmes. Nunca precipitados.

CRISTALES ROTOS 27 diciembre, 2011 - 18:06

Sea por un huracán de juego o la devastación de un equipo. "Cristales rotos" serán los restos tras la batalla: una colección de cortas reflexiones sobre el mundillo NBA, para lo bueno y lo malo, que tras 2 jornadas, ya da que hablar. Allá vamos:

- Muchos hablan de las ausencias en el caso de los malos arranques de Mavericks (0-2) y Lakers (0-2). Dallas echa de menos a Barea y Tyson Chandler como Lakers a Odom. ¿Cierto? No lo veo tan claro. Nada, de hecho. Este inicio de temporada es atípico, se necesitan entrenamientos previos (que no ha habido apenas). Dallas estuvo mendigando años para encontrar una pieza como Chandler. La encontraron, consiguió el título. ¿Por qué se deshicieron de ella? Los otros dos, perfectamente sustituíbles.
- Je, je. Los comentaristas estadounidenses dicen del tirón "Meta World Peace". Ni abrevian ni se deciden con alguna de los términos. Hasta que nos habituemos, el nombre tendrá su miga.
- Marcus Thornton (Sacramento) anota 27 puntos al equipo que le eligió en el draft. Nunca quiero ser ventajista, pero hay que ser necio para no ver la calidad del chico. Era una ametralladora en Louisiana State. Lo volvió a mostrar en su primer summer league con la sudadera de los Lakers. ¿Qué mas querían? ¿Por qué no se quedaron con él? ¿Era por Vujacic por lo que no tenía sitio en la plantilla? ¿De verdad?
- El debut de Ricky fue una delicia. Cuando hice el repaso pre draft, comentaba que se entendería de perlas con Derrick Williams. Y ha mostrado que, de momento, mejor que con Love. Cuando consiga que sus compañeros tengan la confianza de pasarle el balón abierto (como en la decisiva jugada del fallo de Beasley) y la anote, entonces lo idolatrarán.
- José Calderón mostró lo que es la voluntad. 11 asistencias y con 15 puntos, el máximo encestador de su equipo. Kyrie Irving, 2/12 en tiro. This is NBA, my friend.
- DeJuan Blair y Ty Lawson han vuelto a jugar en la NBA. Vuelven a ser felices.
- Otro que parece vuelve a serlo: Dwight Howard. Vuelve a jugar a baloncesto y a ganar. ¡Qué fácil es hacer que este chico sea feliz! A nada que se porten un poquito bien con él, jurará amor eterno a cualquier equipo.
- ¿Greg Monroe y Jonas Jerebko como interiores titulares de los Pistons? Pensé que era broma. Pues no. Monroe, gran pasador, buen anotador, discreto reboteador, no puede tener a Jerebko como compañero. Así pasó: Roy Hibbert pensaba que estaba en una guardería.
- ¿Debo creerme que Paul George ha crecido 5 centímetros este verano? Venga, lo intentaré. Lo que no me creo, es que con ellos llegue a los 2.08 que creo que le dan ahora. No. Creo que no.
- Todos teníamos ganas por ver el Shawn Kemp y el Vin Baker con este arranque. Los que se han pasado comiendo en este parón. Apunten dos cuerpos indignos: Chris Duhon y sobre todo, sobre todo, Andray Blatche. Penoso.
- Mola la nueva indumentaria de los Wizards. Todo lo que se parezca a la de los antiguos Bullets, perfecto. Ahora, se deben parecer en el juego. Eso es más duro.
- La suspensión de Eric Gordon para ganar el partido en Phoenix es de clinic. Perfecta. Por otra parte, error en el pase de Markieff Morris. Que no se preocupen: este chico dará mucho bueno a la franquicia de los Suns.
- Como mi buen amigo José Ajero, me apunto a la moda de Kemba Walker. El chico tiene mucha gracia jugando, incluso en NBA.

JEFF GREEN Y LAS DOLOROSAS VUELTAS CON LA HISTORIA 18 diciembre, 2011 - 14:24

Con la enfermedad de Jeff Green y su posterior cirugía cardiaca (será operado el próximo 9 de Enero), habrá que esperar una futura evolución física. Con panoramas semejantes, se es muy cauto respecto a que el atleta vuelva a disfrutar del deporte profesional, sobre todo al nivel de élite del que estamos hablando.
Por eso, los aficionados célticos nos debemos mentalizar que no hay muchas posibilidades que Green vuelva a jugar en caso que nos interese contar con sus servicios. En un futuro, a la mínima duda y por pequeño que sea de riesgo, se le vetará la práctica del baloncesto en cualquier competición.
Centrándonos en el futuro deportivo de la plantilla, sus 9 millones de dólares son sustanciales y ocupan parte importante del salary cap. Pero, ¿qué pasa con ellos? ¿se pueden utilizar? La respuesta es clara al día de hoy: NO.
Como nosotros, los altos rectores de la NBA esperarán la evolución. Aunque este dictamen es opinable y muy discutible. Jeff Green tiene contrato hasta el próximo Junio y a partir de ahí, está todo en el aire. ¿Por qué no poder utilizarlos?
La liga vuelve a darnos un azote. Pero no ha sido el único. En el pasado hemos tenido casos mucho más crueles.
Arnold “Red” Auerbach siempre tuvo dos espinitas clavadas en su corazón céltico sobre la gestión de David Stern. La muerte de Len Bias en 1986 pasadas tan sólo horas de ser elegido número 2 del draft, fue un mazazo terrible. Humanamente, socialmente (muchos políticos se pusieron en alerta e intensificaron su lucha contra las drogas, viendo la muerte de un icono deportivo nacional) y deportivamente.
Hasta que no leí sobre la vida de Auerbach no me pude hacer una idea de lo que significaba Bias para él. Era la bisagra de una década a otra prometiendo títulos. Con él, seguramente se hubiese obtenido algún título más en los 80 y en los 90 serían punteros. Se perdió al jugador antes incluso de firmarse y con él, una elección número 2 que nunca se insinuó reponerse con otra semejante.
Ante tanto dolor, tampoco Auerbach reprochó mucho eso a Stern. No fue culpa de nadie. Pero sí que estuvo especialmente escocido con la tragedia de Reggie Lewis 7 años después. Reggie podía ser el lugarteniente de Len Bias en Boston. Un jugador que cayó hasta el final de la primera ronda en 1987, porque en los campamentos pre-draft de Chicago estaba enfermo y su aportación fue pobre. Pero él no quería que los scouters pensaran que era un blando y decidió participar. Gancho perfecto para los Celtics, que hizo que el resto se olvidase de un jugador de casa para Boston (universidad de Northeastern, entrenada por Jim Calhoun, en el estado de Massachussets), para poder llegar hasta ellos, cuando su calidad era mucho mayo como para quedar en el puesto 22. De hecho, su proyección era entre los 10 primeros.
Para corroborar el buen olfato de un setentero Auerbach, Reggie Lewis, tras un primer año de rookie en el que jugó pocos minutos, se fue hasta los 18,5 puntos de media en la siguiente campaña, la 88-89, debido entre otras razones a la lesión de Larry Bird en sus pies, que le impidió jugar casi toda la temporada.
Reggie Lewis, un año antes de su trágico fallecimiento, había firmado un contrato multianual por 5 años y más de 15 millones de dólares de los de 1992 (él cobraba 400.000 anuales hasta ese momento). Aquello significaba estar entre los mejores pagados de la liga. Y ahí sí que la NBA fue intransigente e implacable. “No nos dejaron utilizar esos millones hasta que el contrato expiró”. No valieron ni ruegos ni peticiones de poder utilizar tal dinero. Y ese lastre duró hasta 1997, cuando el equipo era todo un desastre.
Si se echa un vistazo a la historia, sería justo otorgar ahora lo que nos quitaron hace años. Pero para algunas cosas, la vida sigue igual.

¿5 ó 4? ¿BASE O ESCOLTA? SOBRE POSICIONES EN EL CAMPO 17 diciembre, 2011 - 02:53

En el invierno de 1986, a un jugador de la universidad de Indiana no se le ocurrió otra cosa que acabar un entrenamiento y ponerse una camiseta con la bandera de Puerto Rico. Al verlo, todos los jugadores reían y se mofaron de él. El pobre chaval no entendía nada. Cuando el entrenador Bob Knight salió de su despacho y lo vio, se puso delante de él, se le quedó mirando viendo el sudor frío de su jugador, agarró la camiseta por la parte del cuello y pegó tal tirón, que la partió en dos. Tal cual, se metió en su despacho sin cambiar el semblante de su rostro, mientras las carcajadas de todos eran sonoras.

A los pocos minutos, Knight salió por la puerta y le entregó otra camiseta para que se la pusiera. En ella se leía: "URSS, dejad que jueguen solos".

La cogió de una pila que tenía iguales, arrinconadas desde hacía año y medio. Las mandó hacer para mostrar su tremenda frustración al no poder jugar frente a la Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de Los Angeles'84. Knight confeccionó la mejor selección estadounidense de la historia, y créanme, que aquel equipo solo sería superado por el Dream Team, por supuesto y quizás, el de Pekín'08. Por ninguna otra selección USA más. Aquello era canela en rama.

Sigamos. Por otro lado, Alexander Gomelski se veía con posibilidades de ganar a los yankees en su propio terreno. P*ta política que nos privó de uno de los mejores duelos de la historia. Y es que Gomelski alineaba dos pívots en el quinteto titular como Arvidas Sabonis y Vladimir Tkachenko. Y eso en Europa, era insuperable, inalcanzable. Valters ya era claramente el base y debutó un tirador en el que ponían mucha confianza: Rimas Kurtinaitis. Y a todo esto, un tal Marchulenis esperaba la retirada del veterano Eremin.

Esta introducción viene a ilustrar el tema que quiero abordar. En los últimos días he tenido un curioso e interesante debate vía twitter sobre la posición en el campo de Pau Gasol, si es "4" o "5", cuando dije que tras Dwight Howard, Pau Gasol es el mejor "5" de toda la NBA.

En el ejemplo anterior, Gomelski utilizaba tales titulares sabiendo que ambos eran dos "5", como lo era Tkachenko y como luego Sabonis demostró en su selección un año después y el resto de su carrera deportiva. Pero jugaban juntos, aprovechando la coordinación de Sabas para complementarse con su colega, sin que eso quisiera decir que Arvidas fuera un "4".

Con Pau Gasol en la actualidad y en mi modesta opinión, sucede exactamente lo mismo. Es curioso que Pau juegue ahora en una posición, tanto en la selección nacional como en los Lakers, compartiendo con un "5" claro, sea Marc Gasol o Andrew Bynum. Es otra prueba más de su sobrada calidad como jugador, que sabe sacar partido alejado del aro, en uno contra uno y repartiendo juego. Un maestro.

Sin embargo, Pau Gasol ha jugado en teórica posición de "4" en momentos puntuales. Desde que se definió tras conseguir el físico actual, siempre fue el "5" titular en los Grizzlies, exceptuando sus dos primeros años, por los condicionantes físicos ya comentados y en los Lakers en muchísimas ocasiones, debido a los problemas de lesiones de Andrew Bynum que lo ausentaban o lo limitaban (final NBA 2010). Y en la Selección Española, exceptuando algunos minutos en Atenas'04 donde lo acompañaba Roberto Dueñas y en la actualidad, con la idea de Scariolo de combinarlo con su hermano Marc, desde el 2001 hasta la actualidad, siempre fue nuestro baluarte en la posición de "5". O sea, que viendo los minutos de su carrera en ambas posiciones, gana claramente la de "5".

¿Qué es ser un "5"? ¿Cómo definir las posiciones?

Lo primero que hay que evaluar es "¿qué es un jugador?" Diferenciar esto de "¿de qué juega un jugador?" que es distinto. La indefinición de algunos de ellos, en ocasiones, les han hecho no triunfar como debieran. Se puede ser polivalente, pero siempre con la posición definida.

Mi experiencia da pie a la siguiente opinión: el baloncesto tiene dos puestos fundamentales, del que parte todo, que son el "1" y el "5". De momento, sigamos con los centers.

Un jugador será catalogado como "5" si es capaz de aguantar en defensa a un "5" rival, para empezar. Dirk Nowitzki, por ejemplo, no puede ser un "5" porque no tiene esta virtud, ni tampoco Kevin Garnett. Su "tonelaje" y agresividad será importante. Tim Duncan, si no tiene mucho de lo primero, sí de lo segundo, con lo que él aguanta en uno contra uno a los centers rivales.

En ataque, un "5" es el que puede hacer daño en poste bajo por él mismo, superando a su par en uno contra uno o siendo una amenaza al recibir un balón doblado, como creando desde tal lugar con su pase y visión de juego (eso que ya tanto escasea). Si tienes eso, serás un "5". Y de hecho, la preponderancia sobre estas virtudes están tan marcadas, que si tienes habilidades para jugar más abierto, como "4", un entrenador por regla general, te hará jugar de "5". Es más determinante. Sabonis, Pau, el joven Jabbar u Olajuwon son pruebas palpables de ello. El que un "5" sea buen tirador exterior no significa nada. Es un recurso (Luc Longley). Seguirá siendo un "5".

El "4" es el jugador alto que por sus condiciones, sobre todo rapidez y fundamentos, es capaz de sacar más ventaja desde el exterior en campo abierto, casi siempre encarando el aro. Poned los nombres vosotros. A veces pueden jugar de "5", pero situaciones especiales, sean tácticas o por necesidad (Kenyon Martin creo recordar que comenzó jugando de center en los Nets en su primer año, como lo hizo Sam Perkins en Dallas). Dos jugadores que definen ambas posiciones son los hermanos Collins. Ni Jarron podrá ser un "5" por falta de peso y porque es rápido y buen tirador como para jugar en zonas abiertas, como Jason no podrá hacerlo alejado del aro.

La otra posición decisiva en baloncesto es el "1", el base puro. El base es un jugador creador y generador de juego. Antes, buscaban buenos balones interiores o a los aleros en posiciones óptimas para el tiro, mientras que ahora son más agresivos, atacan más la canasta y a raíz del desajuste de superar a su par en el 1 por 1 y situaciones posteriores de ayudas, puede crear. Y por supuesto, lo que pueda generar del bloqueo y continuación. Siempre, antes y ahora, deberá saber el ritmo que le interesa a su equipo en cada momento, saber quien está caliente y quien no. No importa que sea muy anotador. Siempre que sepa leer el juego condicionado que por su sobre-atención pone al rival, podrá sacar ventajas para sus compañeros. Si no eres muy anotador, intenta hacer la vida fácil a tus compañeros.

Por tal explicación, Allen Iverson nunca fue un base, sino un escolta en cuerpo de base. Y por eso, Larry Brown se cuidó muy mucho de ponerle a su lado un escolta con claro oficio de director, como era Eric Snow o en menor medida, Aaron McKie. Lo que es un despropósito es poner a Iverson junto a J.R. Smith como escolta. Eso no funcionará nunca.

Si nos remontamos a los 80, Isiah Thomas era el base de los Pistons, ¿verdad? ¿O no? Pues había de todo. En situaciones era el base, y en otras, se podía permitir el lujo de ser anotador compulsivo olvidándose de dirigir...porque para eso tenía un tipo como Joe Dumars al lado, alma de director con todas las letras.

Si el base era muy alto (Magic Johnson), el problema defensivo era suplido con el escolta. Byron Scott era quien marcaba siempre al base rival y Magic, al escolta. Con esas virtudes, puedes ser base, aunque te llames Michael Jordan o Scottie Pippen. ¿O es que en Chicago del segundo trienio de títulos el base era Ron Harper? Por supuesto que no. Eran los anteriores angelitos mencionados. Y lo mismo en el primer trienio. B.J. Armstrong era otro escolta con cuerpo de base, como lo fue Gerald Henderson en los Celtics.

Y para acabar, quizás las posiciones "2" y "3" sean las que tengan menos diferencia. Posiblemente sea cuestión de físicos nada más: altura y peso. Porque se puede decir que algunos "3" pueden postear. Perfecto. ¿No lo hacían Chechu Biriukov o Mitch Richmond?

Conclusión final: los entrenadores buscarán lo que mejor crean convenientes para sus equipos. Por encima de todo está el talento. Si Phil Jackson demostró que con Bynum y Gasol eran imparables, lo hizo hasta el final. Y si Sergio Scariolo, con el quinteto más extraño que jamás haya visto (un base, dos escoltas y dos centers...y repito, es así a mi modo de ver), lo cree oportuno para ganar un Eurobasket y hacernos a los españoles felices, pues bienvenido sea.

 

 

DONDE DIJO DIGO, DIGO DIEGO 10 diciembre, 2011 - 20:05

Antes que se haga oficial algún movimiento, tengo el convencimiento que el próximo destino de Pau Gasol, aunque le duela a él y a muchos aficionados españoles, serán los Houston Rockets. Dell Demps sigue negociando, pero básicamente insistiendo en que Stern actúe con el "donde dije Digo, digo Diego". Inicialmente se le dio luz verde a Demps para negociar deportivamente, y él hará lo que crea conveniente a los intereses de Hornets. Como bien decía Miguel Angel Paniagua en el programa radiofónico "Tirando a fallar", la carta de Dan Gilbert muestra la tremenda envidia de una franquicia, los Lakers, que se van a llevar a un jugador y les saldrá barato el movimiento, ahorrándose dinero para futuras adquisiciones (¿Dwight Howard? Con sus miras puestas en Brooklin, esto lo veo menos claro).

Curiosa y probablemente, las dos transacciones más devaluadas de la historia del baloncesto, hayan sido producidas por Los Angeles Lakers: si recordamos la de Pau por Kwame Brown y el futuro de Marc Gasol, unamos la del absoluto señor y dominador de la liga en 1975, Kareem Abdul Jabbar, que también fue traspasado por calderilla de la época: Elmore Smith, Brian Winters y los rookies Dave Meyers y Junior Bridgeman. Nadie dijo nada entonces, nadie debiera decir nada ahora. La NBA es así, y así debe asumirse.

Los jugadores pensaron rápidamente en tribunales, porque no querían ver sus mofletes enrojecidos de los guantazos de los propietarios. Tras los privilegios cedidos tras el lockout, ya solo faltaba que dictasen a qué equipos deben ir los jugadores, por encima de sus preferencias. Como si el propio Jabbar, o Chamberlain anteriormente, o Barkley o Kevin Garnett no lo hubiesen hecho. Por eso Demps no ceja en su empeño: porque sabe que le darán la razón.

Y es que, si Chris Paul completase la temporada en New Orleans, ¿le prohibirían a los Lakers su fichaje como agente libre? Por eso esta transacción está al caer. Claro, que Antoni Daimiel, brillante como siempre, habla de cómo es posible que un equipo rescatado por problemas económicos, sea capaz de asumir los salarios de cuatro jugadores (Kevin Martin, Luis Scola, Goran Dragic de Houston, más Lamar Odom de Lakers) por un valor de 31 millones de dólares que cobrarán esta campaña.

Era la única salida que tenía Stern para justificar su postura, dilapidada por su lacónico comentario de "razones baloncestísticas". Con lo que, aunque pueda variar en algo el intercambio, no creo que muchos de los protagonistas cambien, o que sobre todo, que Pau Gasol no vaya a Houston.

Pau es veterano, maduro y sabe aceptar retos, que ahora será difícil encontrarlos en los Rockets. La ciudad tiene un nuevo ídolo, cosa que no tenía desde que Yao Ming mandaba (no el de los últimos años). Y pudiera empezar por ambicionar la titularidad del All Star. No está mal, ¿no? Es posible y yo apostaría por ello. Unamos que su nuevo entrenador, Kevin McHale se va a volver loco con él. Pau tiene muchas de las habilidades del de Minnesota cuando era jugador, amplificadas incluso. Le dará prioridad absoluta.

Y si los Rockets, como parece, no aspiran a playoffs, podrá descansar algo más de cara a los Juegos Olímpicos, después de esta temporada de locos, que todo hay que decirlo.

Y yo, como aficionado céltico, muero suspirando por un jugador como Pau. Que las próximas horas decidan, pero empecemos a repasar la plantilla de los Rockets hasta que se nos haga familiar. Formarán parte de nuestras próximas veladas.

 

 

PAU EN COHETE HACIA...¿DONDE? 09 diciembre, 2011 - 02:26

A falta de confirmación oficial, Pau Gasol está casi asegurado que defenderá los colores de Houston Rockets de forma oficial con el inicio de esta temporada. Palo para el aficionado español, palo para el baloncesto de Lakers, aunque tengan apalabrado, atado e incluso con numerito etiquetado a Dwight Howard con los Lakers, y palo para el baloncesto en general...sin ser chauvinista.

En breve se hablará que Pau ganará más dinero con ese feo logo del cohete grabado en su nueva sudadera, que si Lakers cierra un ciclo, abre otro, bla, bla...y que es verdad, que la NBA ha sido así siempre y siempre lo será. Francamente, me apetece hablar de otra cosa.

Reconozco que es un palo para el baloncesto. Pau es jugador español cuya palabra la plasma cada verano en la Selección Española. Pero Pau no es tan disfrutado por todos nosotros por ser español. Pau ya es patrimonio del baloncesto mundial, simple y llanamente. Y yo me encandilaría con su juego si fuera estadounidense, serbio o de las Islas Feroe. Es Pau un jugador de baloncesto extraordinario, un jugador en extinción, un jugador con todas las palabras.

El periodista Juan Antonio Casanova de "La Vanguardia", me comentaba hace días hablando de Sabonis, que antes de sus lesiones, era un jugador que dominaba por técnica más que por físico. Jugaba baloncesto, creaba baloncesto y a veces inventaba baloncesto. Claramente. Pau es de esa estirpe que ya no quedan, de las ballenas que viéndose abandonadas se ven obligadas a morir en la orilla (o irse a Houston, que a estas alturas, es casi lo mismo).

No hay muchos pívots de categoría de 2,16 de calidad. Hay menos que dominen el uno contra uno, sean tan ambidextros y tengan ese rango de tiro tan brutal. Y hay muy, muy pocos, que lean así el juego, que sepan distribuir "su" baloncesto en todos los ángulos de la pista.

Pau miraba a Kobe en el segundo partido de la final 2009 y así la sentenciaron. Y así olvidaron sus blanduras del 2008 (no lo olvidemos. Lakers llega a la final cuando iban sextos en su conferencia a su llegada). Pau por garra, intensidad y voluntad (eso que siempre se le ha cuestionado...a veces con razón), cogió el rebote definitivo que me dolió como una daga en el pecho en el séptimo de la final 2010. Y Pau, ha jugado con un esguince el pasado Eurobasket. La estrepitosa defensa montada por Phil Jackson en el 2x2 de los Mavs esta primavera, desmontó un sistema cuyo culpable para las bífidas lenguas de la prensa angelina fue Pau. Su actuación fue deficiente. Su juicio fue sentenciante.

El triángulo ofensivo no era ninguna novedad ni ninguna propiedad de Lakers, créanme. En definitiva era la forma de optimizar a un pívot inteligente a la hora de jugar. Una vertiente entorno al que ha girado el baloncesto toda la vida...y que va muriendo. El "pick and roll" es un invento que optimiza al pívot limitado, pero que no lleva un capón amenazador para que ese pívot limitado aprenda a jugar. Se prefieren horas de pesas. Y por ahí vienen Dwight Howard o Tyson Chandler. Es otra manera espectacular de concebir el baloncesto, aunque una manera a medias. Y la lección completa la ofrece Pau, como la ofreció en su día Olajuwon, Walton o Wes Unseld, entre otros. Si un equipo de élite pierde eso, pierde el baloncesto.

Cambiando el tercio: si con el nuevo convenio colectivo pierden los jugadores de la clase media-baja, y las estrellas deciden montar sus propios "Big Three", ¿a dónde va abocada esta NBA? El tiempo lo dirá.

 

 

 

 

ESCENARIO DE BALONCESTO 15 noviembre, 2011 - 10:34

Todo el mundo del baloncesto echó un vistazo al curioso partido que disputaron el pasado Viernes (11-11-11) las universidades de North Carolina y Michigan State, en la zona costera de San Diego. El afamado portaaviones Carl Vinson fue el escenario de tan peculiar choque, superando cualquier otro por extraño y atractivo que se haya podido dar como marco a un partido de baloncesto. Un puñado de miles de personas fueron testigos privilegiados en las gradas que rodeaban la pista y dar un paso más en la manera de divulgar el baloncesto.

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Tom Izzo, entrenador de Michigan State, reconoció tener algunos temores. Primero por la climatología (amenazaba lluvia en los días previos), y luego cuando su alero Brendan Dawson se resbaló y sufrió lo que posteriormente se diagnosticó como una leve lesión de rodilla, que no le impidió continuar en la segunda mitad. Y es que, la brisa marina fue quizás el mayor obstáculo, haciendo más deslizante y un poco más peligroso la evolución de los jugadores en el parquet. Todo lo demás, fue fantástico.

Porque según los protagonistas de la pista, fantástico fue verse rodeados por todos aquellos militares de la marina, con el orgullo que todo eso les conllevaba. Fantástico fue el estar apadrinados por Magic Johnson y James Worthy ambos equipos (e incluso en las gradas pude distinguir al ex Spartan Steve Smith, que no sería la única celebridad entre el público) y la presencia de Barack Obama junto a su esposa, en primera fila, presidiendo el encuentro. Fantástica fue la ceremonia de bajada de bandera al crepúsculo, lo que allí llaman “Evening colour Ceremony” en el primer tiempo muerto de partido, y sobre todo, fantástico fueron las espectaculares instantáneas que nos ha proporcionado tal escenario, algunas de los 9 tapones de John Henson sobre sus rivales, quedándose a uno del récord de su universidad, que lo ostenta Brendan Haywood. A todo esto, el partido finalizó con 67-55 para North Carolina.

Este partido estaba previsto desde hace más de un año. Y no ha sido ninguna treta para divulgar la NCAA en tiempos de lockout NBA. Simplemente, el baloncesto universitario intenta innovar. Y no es una cuestión de ganarse una imagen de cara al aficionado estadounidense, al que ya tiene ganado. Simplemente es seguir dando vueltas a la hora de fomentar su espectáculo sin creer en límites.

Los extraños y espectaculares escenarios siempre han sido sello de identidad de tal liga. Desde que Lew Alcindor y Elvin Hayes disputaron en el estadio de football del Astrodome de Houston, un choque ante más de 52.000 espectadores en lo que se denominó “El partido del Siglo” (y a bien que cambió la historia del binomio NCAA-TV), los grandes escenarios fueron un reclamo muy importante.

Dale Brown, entrenador de Louisiana State, organizaba partidos benéficos en el espectacular Superdome de Louisiana, a finales de los 80 (nuestro querido Mike Hansen fue partícipe) ante la presencia de más de 68.000 espectadores. El partido que ostenta el récord, jugado en el Ford Field de Detroit, entre

Michigan State y Kentucky, en Diciembre del 2003, con 78.129 testigos en una jornada histórica. Claro, todo se queda minúsculo ante los 108.713 personas del pasado All Star Game de Dallas’10.

RADIO CITY MUSIC HALL

 

El escenario del Radio City Music Hall de New York acogió un All Star de WNBA cual musical. Sin embargo, ¿han habido marcos semejantes en Europa? Pues sí. El estadio Olímpico de Berlín se llenó para ver una exhibición de los Harlem Globetrotters en 1951 con más de 75.000 alucinados viendo el show de los yankees, y en competición oficial, el AEK tuvo que echar mano de su estadio Olímpico de Atenas y la entrega y amor a los colores de sus seguidores, para remontar 19 puntos de desventaja en una eliminatoria ante el Joventut de Badalona en 1970. Ni que decir tiene que, con lluvia incluida y árbitros un tanto “despistados”, remontaron. Quizás jamás haya habido un ambiente tan irrespirable.

Ya ven, el baloncesto no conoce de marcos ni escenarios. Si es bueno para el aficionado, será bueno para su fomento. No hay mucho más.

"EASY" ED, LA CONVICCION POR COMPETIR 09 noviembre, 2011 - 17:59

A finales del pasado siglo, entre los desconchones de un cartel de un viejo local ubicado en St. Louis, se leía la palabra "Barber shop". Ancianos que regentaban aquella peluquería de caballeros, discutían y rememoraban a sus Billikens, apelativo de la universidad de la ciudad, los Cardinals, el equipo de beisbol, orgullo de todos ellos, y los Hawks. Suspiros acompañados con el comentario de "our Hawks".

¿Que tienen que ver los Hawks con Saint Louis? Tan sencillo como que allí, esta franquicia, durante los años 50 e inicios de los 60 vivieron sus años más gloriosos, incluyendo un título en 1958. De aquellos Hawks de Saint Louis, tras la estrella de Bob Pettit, se encontraba "Easy" Ed Macauley.

Ed Macauley, pívot con 2.03, fue la primera fuerza interior de los Boston Celtics. Nunca jugó al baloncesto hasta los 14 años y no entendía cómo ese deporte tan snob y con tan poca historia aún, calara hondo entre los chavales del vecindario. En los Celtics consiguió 16 puntos de media tras recalar en 1951, un año más tarde que el veterano Bob Cousy. En palabras de Arnold "Red" Auerbach, puede haber sido el primer jugador en crear el concepto de "trailer" en un contragolpe. Hasta 7 veces All Star, fue alguien incansable sobre una pista de baloncesto. Jugador del año en la NCAA en 1949 con la universidad de St. Louis, programa que levantó él, puesto que fue interrumpido durante la Segunda Guerra Mundial, primero recaló en los St. Louis Bombers de la NBA, como héroe local, aunque aquella travesía no duró ni una temporada, puesto que el equipo desapareció.

Era el jugador favorito del presidente de los Celtics, Walter Brown, que se oponía a un traspaso cuando se le pedía desde el entrenador, un jugador con mayor poder interior. Apenas pesaba 90 kilos y en los playoffs, sufría mucho ante pívots más contundentes. Y tuvo que ser en 1956 cuando fue traspasado junto a Cliff Hagan, a los Hawks de St. Louis, producto entre otras razones, de una terrible tragedia familiar.

A su hijo Patrick le detectaron algo que llamaron "meningitis espinal", una enfermedad que le iba destruyendo el cerebro. Macauley prefería volver a su casa, con su familia, a St. Louis. Un tal Bill Russell, elección del draft de los Hawks, fue la moneda de cambio. Posteriormente, su pequeño hijo Patrick, falleció a los 13 años de edad, sin solución a tal enfermedad y muchos ceros en facturas médicas. Ed continuó su carrera, formando pareja de pívot junto al afamado Pettit. De aquel pabellón en St. Louis, el Kiel Auditorium (efectivamente, un auditorio con palcos de lo más lujosos y donde se hablaba que pudiera ser el único escenario de la historia del deporte estadounidense, donde los espectadores tuvieran mejores sueldos que los propios jugadores), sacaron los Hawks las páginas más gloriosas de su historia. Tras forzar 7 trágicos partidos a los Celtics en la final de 1957, quedaron campeones en 6 choques en 1958.

Aquella mezcolanza entre "familia céltica" y posterior encarnizado rival, le hizo ser alguien especial. Tras George Mikan, llegó a ser el segundo jugador mejor pagado de la NBA, y pudo ser de la primera hornada de verdaderos atletas con notables condiciones físicas, que superaban los dos metros, rompiendo el molde de jugador alto y torpe.

Anoche, "Easy" Ed Macauley falleció a los 83 años de edad. Desde aquí, nuestro más sentido y triste homenaje.

 

 

 

P.D.: Para más información, consultar el libro "La leyenda verde: historia de los Boston Celtics" de ediciones JC.

 

 

 

 

 

 

NCAA 11-12: SOPHOMORES IS BACK!! 08 noviembre, 2011 - 00:53

En los años precedentes, era de rigor mencionar a los novatos, los freshmen maravilla como exponente de los jugadores más destacados de la nación. Los mismos, por cierto, cuya mayoría hablaban de las excelencias de vivir una experiencia en la universidad, que era una ocasión única en la vida, y a los cantos de sirenas en su primer Mayo, decidían virar sus expectativas al aroma del papel timbrado en la Casa de la Moneda. Y había que esperar a la siguiente remesa de estrellas de high school.

Este año, algunos dieron el salto a un borrascoso mundo de lockout. Pero la mayoría se mantuvieron, temerosos de una posible temporada sin jugar. Ahora son jugadores de segundo año, sophomores. Y de no ser por una irrupción de los nuevos Austin Rivers o Michael Gilchrist, entre otros, ellos dominarán la competición. Cinco nombres, por encima del resto:

- Harrison Barnes. Alero. 2,02. North Carolina: Potencia y físico NBA con talento NBA. Si el draft se celebrase hoy, sería el indiscutible número uno.

- Jared Sullinger. Ala-pívot. 2,05. Ohio State: Puede que su estatura se quede corta para triunfar en la NBA. Pero en college lo hizo el año pasado y lo seguirá haciendo éste. Fuerte, voluminoso, rápido y con unos pies claramente old school. Recuperemos aquella magia en poste bajo que nos aportó Audie Norris en España o el fallecido Wayman Tisdale en USA. Toca disfrutar con él.

- Perry Jones. Ala-pívot. 2,08. Baylor: Rápido, atlético, explosivo, con unos brazos interminables y gran agresividad. Ekpe Udoh fue un gran baluarte defensivo en la universidad. Este lo es también en ataque. De los tipos que enamoran a los scouters NBA.

- Terrence Jones. Alero. 2,08. Kentucky: Estatura y aspecto parecidas a las de Perry Jones, pero más exterior. Con un cuerpo privilegiado para ser un "3" puro, en la NBA comienzan a salivar pensando que no tendrá límites cuando mejore bote de balón y tiro exterior. Jugador impactante.

- Jeremy Lamb. Alero. 1,95. Connecticut: Todo un superclase que vimos destacar en una deslucida final universitaria. ¿Os cuento una debilidad personal? Siempre pensé que una verdadera prueba del algodón era ver a estos jugadores en torneos y competiciones FIBA. En el Mundobasket Sub-19 disputado este verano, aún perdiendo frente a Rusia en 1/4 de final (¡ojo al hijo de Vasili Karassev! Una joya de chaval), dio verdaderas exhibiciones. Muy superior al resto. Un lujo que veremos destacar en NBA.

Junto a ellos, seguir a Dorom Lamb (Kentucky), Thomas Robinson (Kansas), fuerza de la naturaleza que buscará un año tranquilo tras pasar por la tragedia de perder a su madre el pasado curso, o a un base muy habilidoso, Joe Jackson (Memphis), compañero de Jeremy Lamb con la selección USA.

Todo esto, ¿qué provoca? EQUIPOS. Grandes y atractivos EQUIPOS. En la NCAA gusta vender nombres, lógicamente. Pero el verdadero sentimiento, lo que petrifica al aficionado es ver estampado en el pecho de una camiseta, el nombre de la universidad. El concepto equipo está muy arraigado. Y este curso más atractivo, puesto que el ramillete de grandes jugadores en las plantillas, aumentará.

North Carolina, Kentucky, Ohio State, Connecticut, Syracuse. Poned vosotros el orden. Serán los grandes. Novatos al margen(dejadme unas fechas para verles y hablaremos de su potencial y su aportación en sus equipos), los jugadores de segundo año o sophomores, son los marcados a encumbrarles al éxito.

Que por supuesto habrá equipos veteranos, y que Vanderbilt puede que esté ante su gran oportunidad, por contar con muchos seniors o jugadores de último año. Destacar su pívot Festus Ezeli cuando se recupere para Enero de su lesión en la rodilla. Que Duke estará en la batalla, Florida cuenta con buen conjunto, y Louisville o UCLA nuevamente, subirán como la espuma de la mano de sus estrellas y sus entrenadores, obviamente.

Y así encaramos esta temporada. Con más atractivo que en estos años atrás. Con un sabor añejo de cuando esta competición se plagaba de estrellas. Todos nos frotaremos las manos y disfrutaremos. Por supuesto.

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Baloncesto. Por pasión y por oficio. O mejor dicho, por devoción. Antonio Rodríguez cuenta desde este rincón sus opiniones y muestra sus análisis. De la NBA y de todo el baloncesto en general, como concepto de juego universal. Es un enamorado de la formación previa a la élite, con especial distinción al baloncesto universitario estadounidense o la NCAA, que lleva comentando en CANAL+ desde 1997. Desde este blog, te mostrará las futuras estrellas para la NBA como sus impresiones de un torneo internacional de categorías inferiores. De sus queridos Celtics a la nueva y destacada hornada de adolescentes alemanes o serbios. Baloncesto solo hay uno: el bueno. Sin distinciones de países o razas. Desde aquí lo analizaremos.

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