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De mandarinas (verdes) y orgullo recuperado 06 noviembre, 2014 - 02:08

Blog Celtics

¿Saben cuando supe que mis queridos Celtics serían campeones en 2008? Cuando a mediados del mes de Marzo, se cerró la ruta texana con tres victorias. Así de claro y así de rotundo fue. Con las tres victorias en la buchaca ante Spurs, Rockets y Mavericks, entendí que el puñado de victorias -al que no estábamos acostumbrados por aquel entonces-, no solamente eran flor de un día, sino que había hambre. Ver el rito de Kevin Garnett, lo imprimía. Y eso nos llevaría al título.

Ahora, los calendarios son más raros. Lo que en 2008 se produjo en Marzo, ahora casi inaugura la temporada. Y no ser la tourné completa de los tres rivales, sino que lo dejamos en dos y a los Spurs en la reserva. Tanto en Houston como en Dallas no se ha cosechado más de dos derrotas (1-2), y volver esta noche a casa.

Ya avisamos que los hombres altos de los Nets fueron un desastre absoluto y en el debut en el TD Garden, nos lucimos. Pues en Houston (5-0 a estas alturas de temporada), de hermanitas de la caridad, nada. Que Dwight Howard viene con ganas de darle, de mostrar todo lo aprendido este verano bajo la tutela de Olajuwon. Se hace grande, muy grande, y es de los tipos más fiables en poste bajo (hasta que le haces falta personal, claro). Y que una de las revelaciones de esta primera semana de competición, su lugarteniente Terrence Jones, se está convirtiendo en lo que ya predecía en Kentucky: un ala-pívot de solvencia, que sabe abrirse y que se podía convertir en un reboteador feroz (más de 8 por noche).

Si los Celtics tienen esperanzas en algo, es en su tiro exterior, incluido sus hombres grandes. La regularidad de Olynyk o los progresos durante este verano de Jared Sullinger -arduo trabajo-, más toda la línea exterior, convierten el triple en un arma importante en los esquemas de Brad Stevens. Pues Houston estuvo lleno de "mandarinas", verdes, eso sí. Una noche desastrosa a todos los niveles que pudo llegar a ser histórica, de no remediarlo Jeff Green, que anotó un triple en el último cuarto, que suponía el primer acierto en ¡22 intentos!, rompiendo así el caminito que llevábamos de récord (propiedad de Denver en 2012. Fue el equipo que lanzó más triples en un partido sin anotar ni uno en toda la historia: precisamente, 22). Dudas en ataque, desastre defensivo y el partido entregado en el primer cuarto: 37-22.

Y se hace escala en Dallas. Y allí, peor aún. Si no eran de recibo los 57 puntos encajados en Houston al descanso, imaginen 67. ¡Venga ya! Un tío que se abría tras bloqueo, lanzaba absolutamente solo. Claro, que los Mavs de esos no tienen. Fue el festín de Dirk Nowitzki y Parsons. Oiga, que empezaron los locales con 10/14 en triples, ¿eh? Si en Houston, el primer cuarto era de pesadilla, en Dallas, se acentuó: 40-19. Faltaba actitud y que se sigue teniendo un agujero en el centro importante. Olynik puede hacer cosas en ataque, pero por colocación y por intuición, es un desastre en defensa. Penetraciones fáciles y líneas de fondo desprotegidas, al capricho de los rivales.

Caminito de las 22 derrotas consecutivas fuera del TD Garden. Así se iguala el dudoso bagaje de los New Orleans Jazz el año de su nacimiento, camino de "lograr" las 26, récord absoluto, en propiedad de los Bulls (dos veces: en 2002 y 2004). Pero ser de los Celtics, aunque pobres hoy día, significa proceder de la burguesía selecta. Y algo curte.

Un parcial a la salida del vestuario de 9-0 comenzó a recordar aquello del "Celtic pride". Y bien que se agradeció. La prensa bostoniana destaca el trío Rondo-Bradley-Smart como los artífices para robar balones (7 en el último cuarto), que efectivamente, fue el detonante. Mucha más agresividad, por supuesto. Sin embargo, también Brad Stevens probó en su idea de "empequeñecer" el quinteto, colocando a Jeff Green como "4" en brega con Nowitzki. Y salió muy bien. Junto a Tyler Zeller (el interior con más garantías detrás), se recuperó hasta tener oportunidad de ganar el choque (tras ir hasta 31 puntos por debajo en el electrónico), con tres tiros libres de Bradley en el último minuto, con 114-111 en el marcador. Falló el segundo y se acabó el sueño de ganarlo. Lo que empezó siendo un equipo de lotería, pareció al final un bloque que quiere luchar por los playoffs. Eso está bien. De las mandarinas, al orgullo. Dos caras que deben servir para dar una alegría a la concurrencia ante los Raptors.

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Baloncesto. Por pasión y por oficio. O mejor dicho, por devoción. Antonio Rodríguez cuenta desde este rincón sus opiniones y muestra sus análisis. De la NBA y de todo el baloncesto en general, como concepto de juego universal. Es un enamorado de la formación previa a la élite, con especial distinción al baloncesto universitario estadounidense o la NCAA, que lleva comentando en CANAL+ desde 1997. Desde este blog, te mostrará las futuras estrellas para la NBA como sus impresiones de un torneo internacional de categorías inferiores. De sus queridos Celtics a la nueva y destacada hornada de adolescentes alemanes o serbios. Baloncesto solo hay uno: el bueno. Sin distinciones de países o razas. Desde aquí lo analizaremos.

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