"FROM LAS VEGAS" Día 1 13 julio, 2013 - 21:31

Si Vds. quieren saber lo que es el Summer League de Las Vegas, apunten esto: trasiego de gente. Trasiego. Sin parar. Uno está viendo el partido y es un constante pasar gente. Pero ni un respiro, ¿eh? A las gradas del Cox Pavillion llegan padres con hijos, madres con hijos, jovencitos, jovencitas, riadas de niños...que no parar de subir y bajar escalones entre las gradas y salen de la pista. Más vale que uno se acostumbre, porque puede llegar a ser desesperante. Para que se hagan una idea, contraten una tropa de 50 personas que estén constantemente subiendo y bajando, pasando, saliendo, entrando...sin parar. Pero sin parar, ¿eh? De verdad, no creo que pasen 10 segundos desde la última persona que pasa hasta el siguiente .Imaginen eso durante cuatro partidos, durante ocho horas. Abstraerse a eso es un ejercicio mental más.

Pues sí, comenzó la NBA Summer League en Las Vegas, curiosamente sin que haya finalizado la de Orlando (dia 12 coincidieron la última jornada de uno y la primera de otro), con lo que caras conocidas de españoles, pues no muchas. Sobre lo que tuve ocasión de ver, aquí van unas notas:

- En el primer partido, New York Knicks-New Orleans Pelicans, la máxima atracción era ver a Austin Rivers. Por primera vez desde hace un año, tuvo ocasión de jugar minutos de forma continuada y poder ver su evolución, me causaba algo de expectación. Pues no ha evolucionado nada. Sigue teniendo un uno contra uno devastador y pudiendo "chuparse" muchos tiros, llegó a los 24 puntos. Pero sigue sin tener ni idea de lo que es el baloncesto de equipo. Balón que le llega, balón que se chupa. Desesperante, de verdad.

- Atlanta era uno de los equipos más atractivos (frente a Los Angeles Clippers), porque ver al dúo Dennis Schroeder y sobre todo a Lucas Nogueira en acción, era un acicate suficiente como para señalar este choque. Lucas mostró buena imagen, aunque también sus deficiencias muy claras. Hizo un combo muy bueno con el mencionado Schroeder, con buenos pases de "alley-oop", buenos tapones y corriendo muy bien la pista. Sin embargo, lo pasó mal por su falta de peso, siendo superado por un jugador de los Clippers muy motivado, aunque se mucho más bajo: Samardo Samuels. Su falta de experiencia también se dejó notar.
El base alemán Dennis Schroeder (elegido en el nº 17 de la primera ronda, un puesto por detrás de Lucas Nogueira) tiene algo. No es, por supuesto, tan deslumbrante como lo mostrado en el NIke Hoop Summit, pero tiene gracia jugando. Quizás amase demasiado el balón, pero siempre sabe donde están sus compañeros y da pases con mucha gracia. Es muy rápido y jugador con un físico privilegiado.Le seguiremos en estos días. Quien por Los Angeles Clippers lo hizo muy bien es Reggie Bullock, nº 25 de primera ronda, procedente de North Carolina. El tiro mostrado muestra un puesto en la NBA. Eso es mucho.

Summer League 2013

Chris Douglas Roberts, con su nuevo look, defendiendo a Dion Waiters.

Los Cavaliers montaron el chiringuito con sus dos jugadores estelares en esta Summer League: Dion Waiters, un jugador cargado de experiencia para lo que luce por estos lares, y Tyler Zeller, que sin hacer mucho, con sus aportaciones, pues destacó. Eso sí, aquel gancho que tenía en North Carolina, cada vez menos. En el mundo NBA donde hay más físicos, le desplazan un metro o dos más atrás en poste bajo, y con esa distancia extra, su gancho tiene menos seguridad y peores porcentajes. A propósito, encomiable la lucha de Garrick Felix, un alero muy intenso con buenas capacidades atléticas.
Por los Lakers, más bien poquito. Muy decepcionantes Chris Douglas Roberts (con esa defensa, que se olvide de jugar NBA con minutos), y un jugador que parece perdido para la causa: Josh Selby. ¡Qué pena de jugador! No sé cual será su futuro, toda una estrella en high school.

Para finalizar, en el último encuentro, Charlotte Bobcats-San Antonio Spurs, pude ver los problemas de la elección nº 4 del draft por parte de los Bobcats: Cody Zeller. ¿O debemos decir la elección de Michael Jordan? Parece que cada vez que se equivocan los Bobcats, la elección es "de Jordan". Pues no lo pasó muy bien. Cody corre la pista muy notablemente para ser un alto. Pero ni poste bajo, de momento poco bloqueo y continuación y una muñequita muy insegura, que por ser el primer partido, ofreció muchas dudas.
Aunque para dudas, Michael Kidd Gilchrist: con esa mecánica de tiro, mal lo va a tener para llegar al nivel que se supone le debía corresponder. Mientras, viendo cómo Jefferey Taylor anotaba canasta tras canasta. Destacadísima su actuación.

BRAD STEVENS, NUEVO ENTRENADOR DE LOS BOSTON CELTICS 04 julio, 2013 - 02:28


John Wooden decía ya en los ochenta, cuando llevaba un puñado de años retirado, que los chicos (los jugadores de la NCAA), jugaban demasiados partidos, que no les deba tiempo a estudiar, a formarse. Era la verdadera obsesión del gran Wooden, con los tiempos que le tocaron vivir y los principios inculcados por un círculo familiar muy estrecho y disciplinado. Aún así, había jugadores empecinados en seguirle en sus ideales. Pat Ewing, posiblemente junto con Shaquille O'Neal, el jugador más deseado por la NBA en los últimos 30 años del baloncesto universitario, no abandonó Georgetown hasta que acabó su carrera de Bellas Artes, tras una promesa a su madre, fallecida tiempo antes debido a una grave enfermedad. Ralph Sampson, pese a los enfados monumentales de Red Auerbach al intentar reclutarle antes de tiempo, no tenía ninguna intención de abandonar Virginia, porque quería acabar su carrera de periodismo y medios de comunicación.


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Brad Stevens quizás sea, dentro de los entrenadores de élite de la NCAA, quien más fiel se mantiene a aquellos principios. Stevens, hasta sus 36 años de edad, ha entrenado a la pequeña universidad de Butler, afincada en el estado de Indiana. ¿Qué podía reclutar? Pues ya vieron. A saber: Indiana, Notre Dame, Purdue, Ball State...los que se iban fuera, tipo Zach Randolph... ¿de verdad quedaba alguien que no se hubiese cazado ya? Pues eso era lo que reclutaba Brad Stevens y con eso hacía equipo.

Brad Stevens es entrenador, padre de una numerosa familia y tutor de muchas de las actividades que se programan en Butler. Hacer un seguimiento de actividades de sus jugadores, tales como dar clases en colegios de primaria, eran trabajos para la comunidad en el que, armado de paciencia y buenas intenciones, recorría en su vehículo 4x4 hacia su asistencia en tales actos. Lo que sucede que Brad Stevens fue descubierto como un joven gran entrenador tras un encomiable trabajo. Los Bulldgos de Butler avisaron en 2009, donde una mal inicio de partido les hundió en la primera ronda. A eso, les sucedieron las finales de 2010 y 2011, casi un milagro.

Brad Stevens ha fichado por Boston Celtics. De la tranquila Indiana, de hacer equipo con 'lo que había' y llevarle al éxito, sin prisas ni presiones, a la feroz NBA, a Boston Celtics, a la ciudad de la riada de aficionados buscando la cima. Danny Ainge promete paciencia con él. Deben tenerlo. Esa transición será terriblemente complicada. En Boston ya conocieron la misma situación, que para nada fue parecido. Aquel Pitino tenía un ego que no cabía ni en el FleetCenter (hoy TD Banknorth Garden), llegando a conseguir que el mito viviente Arnold "Red Auerbach" ni apareciese en la fotografía oficial del equipo.

Brad Stevens es todo lo contrario. Boston quiso probar en 1990 fichando al coach Krzyzewski, y cuando estaba todo atado y bien atado, decidió volver a Duke, porque pensaba que le faltaban cosas por hacer allí, como ganar un título, por ejemplo. Aquel rumor fue una bendición para los aficionados célticos por aquel entonces, aunque no cuajase. Hoy, tras anunciarse el fichaje de Stevens en la más absoluta discreción por parte de Ainge, se vuelve a respirar entre los célticos ese aroma de ilusión ante el inicio de un proyecto. Existe un paralelismo evidente. Paciencia, sí. Con el actual plantel, no hay otra cosa. Pero soñar, también toca. Stevens, cinco primeras rondas del draft en los próximos tres años...sí toca, sí.

EL PROBLEMA ES DE D'ANTONI 20 diciembre, 2012 - 13:49

Pau Gasol cobra 19 millones de dólares. Pau Gasol tiene 32 años. Eso Mitch Kupchak lo sabía cuando le renovó. Sabía que llegaría este momento. Y le compensaba. Porque sabe que Pau Gasol es competitivo y el hombre alto con mayores habilidades y creación de juego de toda, TODA la NBA.
Mike D'Antoni sabía que Pau Gasol tiene 32 años cuando firmó por Lakers. D'Antoni sabía que cobra 19 millones de dólares. Y sabía que Lakers fueron campeones en 2009 y 2010 porque junto al jugador más determinante de la liga, se les unía dos pívots que eran como una montaña inaccesible: nadie llegaba a su cima. Nadie conseguía superarles. Ni Dwight Howard en las Finales de hace 3 años. Ahora la versión de pívots es diferente.
¿Y pretenden convencerme que Pau Gasol no encaja en los sistemas? NO. Es D'Antoni quien tiene un problema. Mike debe entender que entrenadores como él, los hay. Bastantes. Pau solamente hay uno. ¿Quien sale perdiendo?


Pau Gasol sits on the bench

En los últimos minutos en un partido como el de Charlotte Bobcats, por muchos momentos perdido, Pau estuvo en el banquillo en los últimos minutos del choque. Veo y leo a los mejores analistas estadounidenses. Claro, uno de ellos es el prestigiosísimo Bob Ryan, del "Boston Globe". Él no es imparcial. Declarado el fan número 1 de Pau Gasol (por algo será). Todos coinciden que Pau debiera estar en cancha. Él ayuda a ganar.
No intentemos que las manijas del reloj vayan en sentido contrario, muy típico entre los españoles. No se trata que Pau no encaja en los sistemas de su entrenador. Eso es la NBA. ¿Quienes se supone que son las estrellas? ¿Ha pagado la gente en alguna ocasión por ver prioritariamente el triángulo ofensivo de Phil Jackson? Ahora se trata que intentar crear algo y optimizar el rendimiento de sus efectivos. Por dos razones: porque él cogió el equipo con el tren en marcha y debe amoldarse a su velocidad y porque Mitch Kupchak, cuando le ofreció el contrato sobre la mesa, le mostró las lindezas con las que contaba en su plantilla con un "¿Qué puedes hacer con ellos?" La respuesta le convenció a Kupchak, porque le firmó.
¿Qué demonios es eso del sistema de D'Antoni? D'Antoni ha jugado un gran baloncesto a media pista como jugador durante toda su carrera europea y siguió mostrando su mente privilegiada como entrenador en los Suns cambiando el ritmo, porque era lo que tenía. Y ahora tiene problemas. Y ahora no sabe sacar partido a lo que tiene -aún-. Pero más le vale que lo consiga. Porque él no es ningún elegido. Y en USA saben que si quieres plasmar "tu sistema", vete a college. Allí elegirás lo que puedas y formarás a los chavales a tu antojo. No en la NBA.
No nos engañemos: las posibilidades de Pau Gasol para un traspaso son bajas. No imposibles, pero improbables. Por salario y por los años que le quedan de baloncesto. A eso añadimos el "Pau is the key of all things, the key of all things" de Kobe Bryant en una entrevista reciente en la ESPN. Pues ya ven las prioridades dentro del engranaje angelino. Seguirán esperando la llegada de Steve Nash. En ataque...y en defensa. Pero eso ya es otro cantar, del que ya hablaremos.

MICHIGAN, CANDIDATO...AL FIN 30 noviembre, 2012 - 03:05

Decir que la universidad de Michigan esté considerada como la número 3 en todo el país, según el ranking de "Associated Press", es pensar en otros tiempos, sin duda. ¿Aquellos gloriosos 70, donde Campy Russell y Rickey Green tuvieron cabida, llegando incluso a una final? ¿Los 80, donde gracias a Gary Grant y a Roy Tarpley primero y a Glen Rice y Rumeal Robinson después, se alcanzó el título en 1989? ¿O los 90 de los inolvidables "Fabulous Five" (Jalen Rose, Ray Jackson, Jimmy King, Chris Webber y Juwan Howard), que continuaron Louis Bullock y Maurice Taylor? Cualquiera de las tres décadas hubiera servido. Una cosa está clara: tal posición de élite no está asociada como para pensar en los tiempos de hoy día. El nuevo siglo no ha traído buenas nuevas a los Wolverines y sí ha tenido cabida para sombras, sanciones y mancillar glorias pasadas por reclutamientos indebidos. Jamal Crawford, Bernard Robinson Jr. o el actual base titular de Los Angeles Lakers, Darius Morris, han sido demasiada poca cosa como para destacar. Nefastos resultados deportivos han desesperado en Ann Arbor, acostumbrados a ser punteros.


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Trey Burke, uno de los mejores jugadores del país, en una entrada a canasta

Pues bien, ese número 3 pertenece a la actualidad. Solamente Indiana y Duke les miran por encima del hombro. Michigan tiene hechuras y veteranía como para ascender tan alto...nuevamente. John Beilein por fin puede conjuntar una plantilla que olvide desdichas recientes e invite a la sonrisa, pues al núcleo del pasado año, ha añadido unos novatos terriblemente atractivos.

Siempre fue Tim Hardaway Jr. el jugador que más ha llamado la atención del plantel. Talento individual ofensivo, este alero que saca 20 centímetros a su padre, rozando así los 2 metros, une calidad a un individualismo, eso sí, difícilmente corregible que hace dudar de su futuro profesional. Esto no quita para valorar sus cualidades en el tiro y en la entrada a canasta. El pívot Jordan Morgan con 2.02 tendrá compañero de fatigas en el novato Mitch McGary, de brega y lucha por los rebotes, aunque ambos entienden este juego y saben desenvolverse como para mostrar fluidez de pases en las inmediaciones de la zona. La figura estilizada que muestra Morgan este año, le ayudará muchísimo para ganar en rapidez.

Beilein ha mostrado los resultados de su trabajo durante años a los nuevos reclutamientos, sabiendo poner el anzuelo en el sitio oportuno y descubriendo lo que pocos han alcanzado a ver. El hijo de Glen Robinson, con el mismo nombre, mozalbete atlético y musculado, diametralmente distinto al chaval huesudo de hace 2 años, muestra capacidades y cierta dosis de la gracia de su antecesor en este deporte. Fue quitado de las manos a Notre Dame y a Purdue, la casa donde su padre fue un semi Dios. Buen tirador, valiente, Beilein lo utiliza como el "4" titular dando más posibilidades al juego colectivo.

Entre el 70 y el 80 entre las quinielas de instituto, estaba numerado un chaval procedente de la población de Missisauga, en la región de Ontario y colindante con Toronto, con raro apellido lituano, Nik Stauskas. Una maravilla. Secreto guardado en Massachussets, es una delicia verle sus evoluciones. No se queden con que es un tirador mortífero, que lo es. En estático y en movimiento. Tras bloqueo y tras bote. Su confianza es ciega a la hora de anotar. Sino que además, es un muy decente pasador, un esforzado defensor y con una visión global de cómo se juega al baloncesto muy notable. ¿Quieren una comparación? Por dominio y finura, Andrew Gaze.

Y para el final, dejo la clave de que este equipo sea candidato a todo: su base Trey Burke (protagonista de la fotografía). Burke quizás sea el mejor base de la nación. Ya estaba en la élite la pasada campaña y hubiese podido dar el salto a la NBA. Cauto, previsor que este puede ser su año, este maestro del dos contra dos, gran anotador, que estoy convencido que habrá visto los gestos de Allen Iverson miles y miles de horas (son muy fácilmente comparables), se está haciendo adulto. En el último partido que disputaron (victoria ante North Carolina State 79-72, en el ACC/Big Ten Challenge), sin anotar un solo punto en la primera mitad, fue el jugador decisivo. Repartió en esos 20 minutos 9 (para un total de 11) asistencias. 0 pérdidas. Dio el ritmo que su equipo necesitó y los balones a los jugadores que estaban "on fire". En la segunda mitad fue su turno, anotó 18 puntos y todo un pabellón rendido a su imagen. Solamente el cansancio en los últimos minutos les privó de sentenciar antes el choque (lleva en los últimos 3 enfrentamientos, una media de más de 35 minutos en pista. No tiene apenas recambio). Y un chico de apenas 20 años, nunca mide su nivel de cansancio y sigue forzando acciones como en los primeros minutos. Mal que unos años más de veteranía acabarán curando.

Michigan sigue imbatido (6-0). Ganó la pasada semana el NIT Season Tip Off (torneo de primeros días de competición, disputado en el Madison Square Garden, que nació en 1985 para dar ambiente a la cancha que acoge a los Knicks en los pirmeros días de locura NCAA) y siguen mirando muy arriba. A Duke y a Indiana. Lo que también pueden hacer es mirar hacia atrás, ver a Rice, a Webber, a Bullock y sacar pecho. Ellos pueden ser grandes también. Palabra de Beilein. Sentencia de Burke.

CUANDO LA TRADICIÓN SE RESQUEBRAJA 29 noviembre, 2012 - 04:15

Maryland-NCState1974

Miren la imagen de arriba. ¿Bonita, verdad? Probablemente, no conozcan a sus protagonistas. Los dos jugadores que saltan por el rebote son Tom McMillen y quien captura el balón es Len Elmore. Es posible que no les suenen los nombres. Y quizás, si digo que es un partido entre las universidades de Maryland y North Carolina State, les descubra algo. A propósito: es jugador que ven tan espigado, de raza blanca y con el número 24, se llamaba Tom Burleson. Medía 2.24.

Vayamos a Estados Unidos. A su capital. Vete a una tienda de deportes, a un quiosquero, a un peluquero y enseña la foto. Pondrá mala cara. Haz la misma operación en el resto del país. Atropellarán sus palabras mientras la señalan con su dedo índice mientras intentan decirte lo antes posible qué representa esa foto. Porque es parte de la historia deportiva de su país.

North Carolina State y Maryland disputaron la final de la Atlantic Coast Conference en 1974. El partido fue memorable y marcó la historia. Ganó North Carolina State 103-100 en la prórroga. Y fue trágico para el aficionado de Maryland, para el aficionado al deporte en general. Los dos equipos, casi con toda seguridad eran los mejores de la nación. Así lo demostraron dos semanas después al derrotar al otro "ogro", UCLA, en las semifinales nacionales para, finalmente, alzarse con el título. Fue North Carolina State, cuya figura se llamaba David Thompson, nada más y nada menos que el ídolo de la infancia de Michael Jordan. ¿Maryland? Lapidó sus opciones aquel 9 de Marzo, fecha a la que corresponde la instantánea. Los dos mejores equipos, una plaza para el torneo final de la NCAA. ¿Por qué? Porque en aquellos años, solamente había 32 billetes para el "Gran Baile". Coto reservado exclusivamente para el campeón de cada conferencia. ¿Los dos mejores equipos del país en la misma conferencia? Tragedia para el perdedor que junto a Len Elmore y Tom McMillen (olímpico en Munich'72), contaban sobre todo, con el futuro número 1 del draft de 1976: John Lucas.

En la universidad de Maryland recuerdan a Buck Williams luchando frente a Ralph Sampson. Con su uniforme rojo vieron nada menos a Len Bias aplastar a North Carolina en su recién estrenada cancha Dean Smith Center. Se asombraron cómo Joe Smith frenaba a Rasheed Wallace y cómo disputaban los partidos más explosivos y espectaculares de la temporada, de la mano de Juan Dixon, Lonny Baxter y Steve Blake ante Duke, número 1 de la nación.

Rivalidades forjadas con los años. Maryland ha sido una garra más en la zarpa de un oso despiadado llamado Atlantic Coast Conference contra el resto de conferencias. Muchos años el dominador nacional. Por encima de Albert King,"El Brujo" Walt Williams o Nik Caner-Medley, existía un programa orgulloso, forjado en rivalidades ante Duke, North Carolina, Wake Forest o, como ven en la foto, North Carolina State. Tradición sagrada en Estados Unidos. ¿O no tan sagrada?

Maryland cambiará de conferencia y se unirá a la Big Ten a partir de la temporada 2014-15, tras aceptar la oferta del comisionado de la Big Ten, Jim Delany. ¿La razón? Dinero. Simple y llanamente. Los beneficios económicos que podrán recibir al pertenecer a una conferencia cuyos emolumentos por los derechos televisivos son altísimos, serán desorbitantes. Ohio State, Michigan, Michigan State, Nebraska o Penn State arrastran mucho dinero por cuestiones de televisión...en football. Maryland formará parte de esa "familia adinerada", debiendo competir con verdaderas potencias sobre el campo marcado en yardas...callando incluso las objeciones que pueda tener el equipo de baloncesto. Sí, su lista de éxitos es mucho mayor (campeones en 2002). Pero el dinero del balón ovalado arrastra a su olor tradiciones envueltos en oro, como es el programa baloncestístico de éstos "Terrapins".

Estados Unidos, la nación donde la historia cuenta, importa, se estudia y se idolatra, comienza poco a poco a desmoronarse ante el potente mecenas que desborda billetes en su maletín. El amargor que podría suponer ver esta fotografía en el campus de College Park se transformará en nostalgia a partir del Otoño de 2014.Cenizas que se desmoronan entre los dedos de sus aficionados.

EL CURSO DE ACCESO...A LA NBA 27 septiembre, 2012 - 20:32

SummerLeague

Mercado para unos, exámenes para otros. Los que buscan conocidos en las gradas entre blocs de notas con logos de equipos de todo el mundo y los que "da la vuelta a la sudadera, que hoy toca la parte azul" por otro. Los que se quejan del aire acondicionado a "todo pasto" a los sudores en camisetas que les valgan el próximo contrato. El mundillo de las ligas de verano NBA.
En estas fechas, en las que oímos que alguien tiene contrato garantizado para la próxima temporada, o que se ha caído de la lista previa al training camp, o que tal jugador, probado en verano, completa la lista de 15 de una plantilla. Último reducto, última oportunidad de cumplir el sueño de jugar en la NBA. Pues todo eso, se fraguó en las Summer Leagues.
Sucesión de un partido tras otros, jugadores y jugadores. Muchos, expectantes en ver a los elegidos en el draft, y otros de poder pescar para los equipos europeos la próxima joya que les salve la temporada.
"Mira ese chico qué gracia tiene jugando". Tiene potencia atlética, sus brazos son largos. Pero hay más "Con qué naturalidad juega en poste bajo y tiene recursos para anotar, siendo bajo. Éste debe ser alero". Automáticamente se mira la lista de las plantillas para leer lo que no hay en la sudadera: su nombre. "¡Ah! Que este es Moe Harkless". Los que se les ve con esa gracia, con ese baloncesto fácil, ya tienen el sello NBA. Se les nota con la brevedad de observarles botando el balón. El talento es así: parece que tiene flechas señalándoles como si fueran aquel anuncio de cereales que facilitaban el tránsito (¿Por qué tantos spots ahora de ese tipo? Qué ganas que vayamos al baño, oiga).
"El gortido es Jarred Sullinger. Ya verás, ya". La expectación de disfrutar lo visto en Ohio State, ahora, en una pista rodeado de desconocidos, sin apenas sistemas, a demostrar todo el baloncesto que se lleva dentro. Porque en estas ligas se aprecia de forma nítida si pueden ser capaces de dominar como lo hacían en college, si tienen algo más que lo que ya sabemos. Y sobre todo los defectos, casi imposible ocultarlos.
Jugadores que quieren enseñar algo más, esas armas que les hará vivir en la NBA y que muchos se pierden intentándolo una y otra vez sin resultados, los que no se complican ni se salen del guión, como los que vuelven, verano tras verano, mostrando trabajo y honestidad, para que otro club europeo acabe por ficharle.
"Este jugador será la última vez que le veamos por aquí". Brandon Knight va sobrado cuando tiene que jugar minutos con estos "buscavidas" de la canasta. Ya no volverá, será un tipo asentado en la liga. Las dudas que tenía con él el pasado verano, se disipan. Si no tiene las condiciones físicas de su antecesor John Wall, sí tiene una magia especial. Si no puede saltar como él para hacer mates delante del pívot, lanza bandejas por elevación sin posibilidad de tapón. Rey de un playground, profesor en NBA. Nos va a enseñar muchas cosas, seguro.
Otro que quizás no veremos y que ha mostrado estar sobradamente preparado es Alec Burks, en los Jazz. Recuerdo que alguien me preguntaba sobre Terrence Williams y su posible trayectoria en los Pistons. Pues la contestación la tiene con la exhibición de Kim English en el lanzamiento exterior en Orlando. Pero esa muñeca de oro, que ya la conocíamos de Missouri, viene acompañada de generosidad en su juego y buenos pases. Apuntado queda. Con jugadores como English, Williams lo tendrá muy duro.
Y así uno tras otro. Destacando entre los lentos de pies, los aleros que no tienen tiro, los que no "sufren" en defensa cuando debieran morir, o los pívots de brazos interminables que son incapaces de hacer daño a no ser que reciban a un metro del aro. Un mercado en toda regla, la definición de la clase media del baloncesto estadounidense. En lo que destaca y en lo que es deficiente. Plagado de bases agresivos que entran a canasta, asesinos que no perdonan despistes, de pívots que no saben crearse tiros, ignorantes ante el noble arte del poste bajo. Radiografía de los tiempos que corren.
Pego un respingo de mi asiento. Tomo notas. El cosquilleo de descubrir una joya, escondida hasta ese momento, me sigue, irremediablemente, recorriendo el cuerpo. "Pero ¿quien demonios es ese chaval?". Adoradores del baloncesto ochentero: aún hay jugadores que mantienen su legado...y son desconocidos todavía. Los Jazz siguen teniendo ojo. Invitan, supongo que por cortesía, al hijo de John Stockton, pero eligen en segunda ronda a la verdadera joya llamada Kevin Murphy,que procede de...de...de Tennessee Tech (¿?), y no le pierdan de vista, por favor. Una verdadera delicia. El baloncesto es precioso cuando ves evolucionar jugadores así.
Apuntes, desfiles de jugadores, expectación por ver nombres. Los mismos que ahora vemos en las plantillas NBA. Los que vivirán su sueño, porque sorprendieron y gustaron en los lejanos ya, calurosos días de Julio (o si no, ¿de qué Jamar Smith y Dionte Christmas se mantienen en Boston Celtics?). Hacer bien los deberes, en el curso de acceso...a la NBA.

LOS BUENOS AUGURIOS DE LOS CELTICS EN SUS ROOKIES 21 septiembre, 2012 - 00:05

Pues sí, este año, suenan bien. Y juegan bien. Lo mostrado, tanto en el Summer League de Orlando como el posterior de Las Vegas, dan una nota muy alta. Años hace ya que hubiese tantos y con una media en calidad tan destacada. Han mostrado determinación, en algunos casos experiencia y sobre todo, calidad de baloncesto por encima de físicos. Y eso, como es algo que me suena casi añejo, pues me gusta. Miremos con lupa los 5 rookies, nada más y nada menos, que arrancarán la temporada, vistiendo de "arrogantes verdes", tras ver sus carreras en college y sobre todo, de su desenvoltura en los summer Leagues.

- Jarred Sullinger. Ala-pívot, 2.07. Procedencia: Ohio State University.
Jarred era una joya en la universidad de los que se ven pocos casos. Dicen que mide 2.07, aunque no me creo que llegue a tanto. Aún así, se trata de un jugador old-school de los buenos. Exquisita desenvoltura en poste bajo, posee un excelente juego de pies para hacer mucho daño desde esa posición. ¿Problema? Que en la NBA los jugadores son más grandes, como para desenvolverse con la calidad con la que lo hacía en college. Aún así, un tipo tan interior es un complemento perfecto para que Kevin Garnett tenga libertad y rango de movimientos, por ejemplo. Como pasador es excelente, con todo lo que puede generar eso para un juego de pases como el de los Celtics. Deberá bajar peso, quizás uno de sus problemas -este verano estaba pasado de kilos- y aunque es potente físicamente, sus piernas no son explosivas como para saltar muy alto, con lo que jugará con su técnica, tanto para anotar como para rebotear. En los campamentos de este verano, mostró mucho más de lo habitual su lanzamiento en suspensión. Lo ha mejorado, pero aún no es seguro. Deberá mejorarlo y puede ser una de las claves para su progresión. Tipo duro que ganará minutos de calidad desde el primer día.

- Fab Melo. 2.13. Pívot. Procedencia: Syracuse.
Mi gran duda. Estamos hablando de un chaval que empezó a jugar a baloncesto a la tardía edad de 15 años. Eso, para un interior como él, es más problemático. Como virtudes podemos decir que su lanzamiento exterior y sobre todo en tiros libres, lo veo muy mejorado. Tiene un soft touch, que dicen en USA. Además, posee buena capacidad de pase, sabiendo jugar con los cortes de sus compañeros y sacando partido.
¿Defectos? Lo que más. Se le considera un pívot defensor e intimidador. Eso sucedía en la universidad de Syracuse, donde el 90% del tiempo se juega en zona. En individual, tiene muchos problemas de colocación e indecisiones. No sabe cuando debe hacer el flash defensivo y recuperar, o cuando presionar al base. Eso sí, sabe colocarse en las penetraciones rivales. Además, su colocación en el rebote tampoco es buena. En poste bajo, sus recursos son escasísimos y su control del cuerpo muy discreto. A pesar de ello, no olvidemos que estamos hablando de un tipo de 2.13 y que la mayoría de sus problemas se llaman inexperiencia. ¿Qué capacidad tendrá para aprender conceptos y a qué velocidad? Gran enigma. Lo que hace con balón es muy correcto, con lo que parece que ejecuta bien lo aprendido. Sus movimientos sin balón me preocupan más. Muy despistado.

- Kris Joseph. Alero, 2.00 Alero. Procedencia: Syracuse.
Que un segunda ronda del draft sea la sensación del equipo suena extraño, pero será así. Estoy seguro que en los primeros meses de competición, dejará boquiabierto a más de uno. Es un jugador fantástico: elegante, con fundamentos y buen anotador. Su lanzamiento exterior es de escuela, sobre todo tras salir de bloqueo, sabiendo crearse además, su propia suspensión. Es agresivo y gusta de buscar la canasta en penetración, con la facilidad de apoyarse en un gran control del cuerpo en el aire (puede entrar con la derecha y con la izquierda con gran efectividad). Es atlético y en defensa muy cumplidor. Cuando uno lo ve por primera vez, piensa: "aquí hay jugador de baloncesto". ¿Defectos? Su inconstancia. En Syracuse, siendo de los puntales del equipo, se perdía. Claro, que jugaba 35 minutos, no 15 ó 20. Veremos. Pero grandes esperanzas. Creedme.

- Dionte Christmas. Alero, 1.96. Procedencia: Rethymno (Grecia).
Con un año no garantizado, veremos la aportación de Dionte. Firmó por los Celtics porque gustó mucho en Summer Leagues, por su notable tiro exterior. Se le utilizará como un tirador. Tanto en Temple, donde está entre los máximos encestadores de la historia de la universidad, como el año pasado en Grecia, era el máximo puntal ofensivo. Muy discreto defensor, otro que debiera bajar de peso, puesto que tiene problemas para mantenerlo. Si acaba la temporada, será de esos que veremos de paisano, detrás del banquillo en tiempos de playoffs.

- Jamar Smith. Base, 1.88. Procedencia: Riga (Letonia).
Otro jugador que se le usará en momentos puntuales. Pero me gusta. Lleva varios años en Europa y hablamos de un base de los clásicos, de los de toda la vida. Jugar para el equipo, cometer pocas pérdidas, pasar a las mejores opciones, sobre todo interiores y cuando ha de lanzar, lo hace convencido que es una buena opción de tiro. Buenos porcentajes exteriores porque tiene buena mano. No es de los que penetre de forma habitual a canasta. Sacrificado defensor, ahí no desentonará. Fichado por su experiencia y por ser un valor seguro. No ganará partidos, pero tampoco los perderá.

En definitiva, ya lo veis. Buena y amplia camada sobre una serie de veteranos que aspirarán al menos, a conseguir lo de la pasada campaña. Ese es el objetivo.

UN DISPARO EN EL PIE 20 junio, 2012 - 02:16

Dice mi amigo Miguel Angel Paniagua, que lo de Scott Brooks en estas series finales, es como dispararse en el pie. Y no le falta razón. Yo, como entrenador de baloncesto, aunque de categoría de formación tan solo, respeto muchísimo a los entrenadores en sus decisiones, porque estoy convencido que en una charla a solas con él, con cualquiera que viva en la élite, me derrumbaría con sus argumentos. Bob Knight ya lo hacía: retaba a cualquier periodista a que hablasen de baloncesto.

Sin embargo, es cierto que en el tercer partido de la Final de la NBA entre Miami Heat y Oklahoma City Thunder, hay situaciones muy difíciles de entender, que claramente marcaron el partido a favor de los Heat, o lo que sería mejor decir y no es lo mismo, en contra de los Thunder.

Porque eximo de toda culpa al habilidoso base de finales de los 80, de la falta absoluta de concentración de sus jugadores en defensa en el primer cuarto. Siempre suelo decir que un entrenador no sale a jugar. En verdad, que tanto Sefolosha, Kendrick Perkins o Nick Collison, debieran ver la cinta y comprobar sus acciones defensivas en el primer cuarto, porque fueron penosas (de justicia sería decir que el primero de ellos lo enmendó perfectamente en el resto del match). Pero Scott Brooks ayudó a que los Heat de Spoelstra (fuertemente asesorado, este año sí, por Pat Riley, según me cuentan), se llevasen un clave tercer partido.

Porque clave pudo ser la sinfonía de errores que Brooks encadenó en el tercer cuarto. Sería de rigor también decir que hay que ser terco, pero muy terco, para seguir encajando parciales en los inicios de los partidos -y ya van cuatro consecutivos- y tener que solicitar tiempo muerto cuando aún ni se han completado 5 minutos de choque, una y otra vez. En este tercer partido que nos compete, aunque comenzaron con un 2-4 a favor, los Thunder volvieron a encajar un 8-0 que les llevó a un 10-4. Y pobre excusa me resulta eso de acabar igualados el primer cuarto, puesto que fue como resultado de un notable acierto anotador, que taparon unas sonrojantes deficiencias defensivas.

Pero vamos al tercer cuarto. Empieza siendo una oda a los visitantes, con los Thunder escapándose, porque tienen a un Kevin Durant en estado de gracia y porque la defensa en esos momentos, era magnífica. Sobre todo por una oscura, ardua y silenciosa labor de Russell Westbrook, que siendo el hombre que flotaba a su par constantemente, denegaba desde la cabeza de la bombilla, cualquier penetración de esas tan letales que tienen los Heat. Hay una jugada en la que sus fintas de ayudas, deniengan hasta en 5 ocasiones la entrada a canasta de los Heat, finalizada tal posesión con un forzado intento triple de Bosh. Ni aro. Kevin Durant comete su cuarta falta personal y debe sentarse en el banquillo con tal amenaza. Aquí vino el autosuicidio.

Primero de todo, ¿qué frivolidad es esa de poner a Durant a marcar a Lebron James? Pongamos que puede ser un recurso. Sin embargo, es un regalo muy caro, porque Durant no se puede permitir el lujo de ser castigado con faltas en acciones sin balón, por intentar anticiparse a peligrosas acciones de Lebron. Y es frívolo porque Durant ya tuvo problemas con faltas -y fue determinante su ausencia- en el segundo partido. Dicen que "el gato escaldado, del agua fría huye". Scott Brooks no conoce el refranero español. Bien le haría.

El cortocircuito mental continúa, y sienta, junto a Durant, al mismo tiempo a Russell Westbrook. ¿Qué locura es esa? ¡El otro puntal anotador del equipo! Piensen en qué puñetero momento de una final, de cualquier final, Phil Jackson dio descanso al mismo tiempo a Jordan y a Pippen, o a Shaq y Kobe, o Daly a Thomas y Dumars. NUNCA. Es condenarse al fracaso. Pues sin pudor, Brooks lo hizo. Por un momento, probó en el segundo cuarto -recurso puntual en momento determinado. Vale-. Lo corroboró en más de la mitad del tercer cuarto. Con el majestuoso triple más tiro adicional de Derek Fisher, se llegó a 10 puntos de ventaja, que se diluyeron de manera vertiginosa. No había referente. Y es que James Harden era el encargado de subir el balón, limitando así su acción anotadora. Y porque además, quita a los dos pívots -esos que no le funcionan juntos, pero que cogen rebotes- para sacar a un despistado Collison y al inédito Daequan Cook, que ya es de loquero.

Miami, sólido en su campo como estuvo en el segundo partido, consigue salir de su momento crítico, fortalecido y ganador. Y ganó. Para redondear la tarde de gloria, Brooks en su sensatez de colocar un sólo pívot, prefiere al lento Perkins en lugar de Ibaka: rebote de Bosh y entrada de Wade ante la lentitud y frustación de Perkins, para sentenciar un partido y dejar al pobre Durant con una cara de circunstancia al final del choque, que abría las carnes a cualquiera, viendo cómo se le está escapando la final.

Miami tiene match ball en el cuarto episodio, porque nadie ha levantado un 3-1 en las Finales. Cerca, cerca lo tiene. La experiencia del pasado año contará, seguro. Y los Thunder, que se encomienden a San...¿qué? Póngalo ustedes.

LOS ECOS DE MAGIC 16 junio, 2012 - 07:01


"Déjame decirte algo: Russell Westbrook es el peor base que jamás haya visto en una series finales". Esta bomba la comentó el mismísimo Magic Johnson en el show del descanso para la cadena ABC, portadora de los derechos de emisión de las Finales NBA en USA. Y tenía sentido. Magic, conocedor del baloncesto actual como para idolatrar a Lebron James, pero base a la antigua usanza, no entiende cómo el responsable de dirigir a un equipo no es capaz de, en un día de poco acierto de cara a canasta, generar nada productivo para sus compañeros. Todas las grandes figuras han tenido días aciagos. Y todas las grandes figuras también han buscado, en esos días, alternativas desde su puesto. El base es alguien que puede marcar el devenir de los suyos aún sin anotar.

Y tales declaraciones han hecho un eco tremendo entre los analistas de todos los shows, informativos de deportes y columnistas que cubren las Finales, preguntando de si el base de los Thunder es una rémora o no para su conjunto, mostrando así el tirón que aún pueda tener la opinión de Magic Johnson. Sus ecos de grandeza le aportan una credibilidad absoluta. Hasta el propio Westbrook le tuvieron que llegar, puesto que realizó una notable segunda mitad y por segundo partido consecutivo, tanto Durant como él, volvieron a superar los 40 puntos entre ambos en la segunda mitad (41 el primer choque; 44 en este segundo). Lo de Durant sigue siendo celestial.

Aún así, creo que cualquier situación del partido, quedó minimizada ante el juego de los Heat. Miami demostró todo lo que se presupone de él. Simplemente, cuando a Wade le acompañaron Lebron James y Chris Bosh hace un par de pretemporadas, los Heat se les suponía que debían jugar como lo hicieron en esta segunda entrega de la Final 2012. Su juego se complementaba, se sacaban ventajas de situaciones estudiadas, Wade y James estaban integrados en una misma jugada, para que uno sacara partido de las ventajas del otro...y en definitiva, todo ese buen juego les hizo estar relajados incluso en los momentos de máxima tensión, como en los últimos minutos en los que vieron peligrar el resultado, anotando canastas decisivas, asumiendo que ese arreón local tenía que darse y estaba perfectamente asumido.

He de quedarme con la enorme entrega y profesionalidad de Chris Bosh, traducido en un doble-doble, muestra del tremendo sacrificio de un jugador que salió en el quinteto titular por primera vez desde su lesión abdominal, con una rodilla, la derecha, en unas condiciones deplorables, que le hace arrastrar la pierna durante la totalidad del partido. Me da la sensación que está en un estado tan penosa como la de Andrew Bynum en las finales del 2010 frente a los Celtics, con el agravante que el juego de Bosh es mucho más dinámico, móvil, y debe exigir mucho más esfuerzo a esa rodilla.

Lebron James estuvo intratable, magnífico en ataque, aprovechando tanto sus virtudes en poste bajo, como los aclarados para entrar a canasta, añadiendo a su repertorio excelentes entradas con la izquierda ante fuerte oposición. Su defensa a Kendrick Perkins, sigue siendo notable.

Pero si he de quedarme con alguien, ese es Wade. El reencuentro de Dwyane con su juego fue el aditivo para que estos Heat llegaran al nivel que tuvieron. Eso de pedir el balón y pegarse contra el mundo, parece haberse terminado. Ahora sale de bloqueos, corta por línea de fondo, se muestra desde el lado débil. Cuando recibe, ya tiene ventaja producto de un trabajo previo, para llegar a situaciones de uno contra uno, que él domina. La diferencia entre el mencionado uno contra uno y el uno contra cinco es obvia, ¿no? E incluso, en la primera mitad, bordó junto a Lebron un preciso juego de dos contra dos, que particularmente, en estas dos temporadas juntos, nunca les vi tan efectivo.

Toda esta magnificencia Heat tiene una base sólida: su defensa. Ensalzada hasta el calificativo de sobresaliente en la primera mitad. Conceptos sencillos, pero resultados excepcionales. Buena colocación en líneas de pase, buena presión al balón, ayudas interiores, hasta el punto que Scott Brooks sigue sin saber qué hacer con sus dos pívots titulares. De esa gran defensa, hubo velocidad en el ataque. Y eso, con los Heat, son canastas. Tan sólo un pero, muy flagante en la segunda parte: Erik Spoelstra debe ayudar en la labor de Bosh como el interior grande que acude al rescate en las penetraciones rivales. Con sus limitaciones físicas, no puede pretender que tenga la rapidez para cerrar el paso en la zona en las entradas a canasta. En el último cuarto, Durant, Westbrook y James Harden (extraordinaria primera parte, con 17 puntos), acabaron en bandejas fáciles demasiados tiros.

Y ahora, la serie viaja a Miami. Los deberes de los Thunder son claros: no se puede volver a salir como lo han hecho en los últimos 3 partidos (6º de la Final de Conferencia ante los Spurs incluído). No es de recibo empezar con 12-14 puntos de desventaja a los primeros minutos a las alturas que estamos de competición. Sin esa rémora, tienen talento para sacar tajada en Miami, y en más de un partido.

Sin embargo, estos Heat que tantas limitaciones les vi frente a los Celtics, porque sus éxitos vinieron más por una jornada en la que Lebron tocó el cielo y el agotamiento de los viejos guerreros en el último round, ahora juegan a un nivel de poder ser campeones. Sin duda. Bajo de la batuta de Shane Battier (5 triples. Único jugador en anotar más de cuatro triples en dos partidos consecutivos de las finales, desde Dennis Scott en 1995), cuarto en discordia que llega a los 17 puntos por envite, pueden tener la dicha de llegar dentro de semana y media a lo más alto. Habrá que esperar al devenir de los partidos y a los ecos de Magic, por si resultaran revulsivos o fatídicos.

UBUNTU O ROMPER LAS LEYES DE LA NATURALEZA 13 junio, 2012 - 21:11

Dwyane Wade insuflaba ánimos a sus compañeros que le rodeaban en forma de piña en los túneles de vestuarios, dándoles la última charla antes de afrontar el primer partido de la final de la NBA.
He de reconocer que para ese tipo de ritos, me quedo como buen céltico, con el famoso "Ubuntu". Ese palabro éxtraido de tribus africanas, simbolizaba la unión entre todos, la formación de un colectivo, la fusión con la naturaleza, en este caso la del baloncesto, que tiene vida propia. Seguir sus senderos, deslizarse por sus vientos, fluir por sus líquidos originados desde 1891. Sin necesidad de un Bing Bang se fue desarrollando y creó unas leyes con las que hay que convivir y compartir para disfrutar y en una segunda estancia, ganar. Lo que precisamente no hizo Miami Heat anoche.
Y es una pena, porque tal comunión la mostró en la primera mitad. Viendo el partido una segunda vez, más tranquilo y relajado, me embauca más aún su gran actuación: pases, pases, inversiones de lado, triples abiertos de los que Battier sacó tanto partido, canastas desde todas las posiciones, independientemente de quien las ejecutaba...una maravilla.
Cuando se tiene una rotación tan pequeña, esta particular naturaleza del baloncesto exige que se involucre a todos los jugadores posibles. Lebron veía aclarados y generaba ventajas para sus compañeros, sea Wade, Chalmers o Chris Bosh, otra pieza vital que les llevó hasta esta final. Porque el ecosistema particular de la NBA es tajante: si quieres ser un buen equipo, ten dos estrellas que apuntalen en ataque; si quieres tener un equipo campeón, debes tener tres: Bird-McHale-Parish, Magic-Jabbar-Worthy, Jordan-Pippen-Kukoc. Por eso Chris Bosh debe pintar tanto en este cuento.
Y así, Oklahoma City se veía impotente. Kevin Durant aportaba calidad sin ser suficiente, Russell Westbrook forzaba más que nadie, mientras que sus compañeros poco menos que hacían "aguas", porque sus interiores sufren cuando defienden alejados del aro y porque no llegaban a defender un "extra-pass" que les asesinaba.
Y llegó la segunda parte, y sin saber por qué, el guión cambió.
Las declaraciones de Kevin Durant al final del partido diciendo que habían defendido mejor, sobre todo los triples, no me sirve. Los Heat les pusieron las cosas más fáciles. Ya no había juego colectivo ni pases, sino jugadas individuales de sus dos estrellas, sobre todo acciones de Dwyane Wade que no llevaban a ningún lado. ¿Por qué? Tenía la sensación que era como un "bueno, ya hemos cedido bastante protagonismo y nos toca a nosotros" y resquebajaron todo lo construído. Wade y su uno contra uno que acababa en una finta de tiro, quemar todas sus posibilidades y dar el pase para que otro lo intentase o peor aún, volver a pedir el balón para una nueva intentona. Lebron James, con sus enormes capacidades, sacó más partido, pero era más de lo mismo.
Estos Heat necesitan de la estrategia, pues viven y mueren de las ventajas que otorga un equipo pequeño como el suyo, con un "5", Udonis Haslem, que como me confesó Germán Gabriel cuando se enfrentó a él, no llegaba a los dos metros. Y si se rigen por tal guía, contando con los excepcionales atletas de los que Spoelstra dispone, la circulación de balón debe ser abundante y meteórica, para que sus estrellas tengan ventajas en uno contra uno entrando a canasta o en el poste, que también lo dominan. Don Nelson lo aplicó hace 20 años como nadie. Y ni que decir tiene, que Wade y Lebron llegan más arriba, con más determinación y más fuerza que Mitch Richmond y Tim Hardaway. Pero hay un trabajo previo a los "highlights" y esas jugadas que llenan el "NBA Action", que no hubo. El "me toca y si no sale, lo intentas tú" reconozco que me crispa bastante.
Y eso fue lo que vi en el tercer cuarto. Y eso es lo que no deseo volver a ver en estas Finales, porque lo han expuesto en demasiadas ocasiones en estas dos temporadas. Y temo que los aficionados más jóvenes tomen nota de eso, que cuando sale, eso sí, es estéticamente extraordinario. Sin embargo, eso no es baloncesto. Es...otra cosa. Y no disculpo el que Westbrook mirara imperturbable a Durant pidiéndole el balón abierto desde la línea de tres, decidiese no pasarle y jugarse él un tiro forzado 7 segundos después. Pero ellos tuvieron apoyos y cordura en los últimos 10 minutos.

El que ambos consiguieran 41 puntos en la 2ª mitad por 40 de todos los Heat, es importante, pero me resulta anecdótico, porque todo fue consecuencia de lo expuesto anteriormente. Al margen que Chris Bosh está mucho más mermado de su rodilla de lo que pensaba y su esfuerzo y posterior cansancio en el último cuarto, le hicieron ser incapaz de ejecutar una buena defensa. Claro, enfrente, con Ibaka, Perkins y un renacido Collison, hay que ser muy fuerte mentalmente para sacar tajada.

Dicen que el primer partido suele marcar una serie. Bueno, espero que ésta sea para bien y que los errores queden tan marcados, que no se vuelvan a repetir. Que los Thunder sean los Thunder y que la charla de Wade no acabe siendo un responso. Que sigan las leyes dictaminadas por los caprichos de un balón y un aro que tienen 121 años de existencia. Todos ganaremos.

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Baloncesto. Por pasión y por oficio. O mejor dicho, por devoción. Antonio Rodríguez cuenta desde este rincón sus opiniones y muestra sus análisis. De la NBA y de todo el baloncesto en general, como concepto de juego universal. Es un enamorado de la formación previa a la élite, con especial distinción al baloncesto universitario estadounidense o la NCAA, que lleva comentando en CANAL+ desde 1997. Desde este blog, te mostrará las futuras estrellas para la NBA como sus impresiones de un torneo internacional de categorías inferiores. De sus queridos Celtics a la nueva y destacada hornada de adolescentes alemanes o serbios. Baloncesto solo hay uno: el bueno. Sin distinciones de países o razas. Desde aquí lo analizaremos.

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